Playing with data and its consequences

Stefania Milan and I have just published a new article at First Monday about the consequences of “playing with data” for activists. Check it out.

Abstract:

The fundamental paradigm shift brought about by datafication alters how people participate as citizens on a daily basis. “Big data” has come to constitute a new terrain of engagement, which brings organized collective action, communicative practices and data infrastructure into a fruitful dialogue. While scholarship is progressively acknowledging the emergence of bottom-up data practices, to date no research has explored the influence of these practices on the activists themselves. Leveraging the disciplines of critical data and social movement studies, this paper explores “proactive data activism”, using, producing and/or appropriating data for social change, and examines its biographical, political, tactical and epistemological consequences. Approaching engagement with data as practice, this study focuses on the social contexts in which data are produced, consumed and circulated, and analyzes how tactics, skills and emotions of individuals evolve in interplay with data. Through content and co-occurrence analysis of semi-structured practitioner interviews (N=20), the article shows how the employment of data and data infrastructure in activism fundamentally transforms the way activists go about changing the world.

Manual de fake news (Parte 2): los algoritmos también tienen sesgo

  • Segunda parte (aquí la primera) de un análisis sobre la propagación de informaciones falsas potenciada por los algoritmos. Se ha publicado antes en eldiario.es.
  • Son numerosos los estudios que demuestran que la probabilidad de que compartamos una información crece cuando estamos de acuerdo con ella.
  • “Aunque Internet ha brindado más oportunidades para acceder a información, los algoritmos dificultan que encontremos información desde puntos de vista críticos o diversos”, afirman expertos en sesgos cognitivos.

La inteligencia artificial permite prever en qué provincias españolas habrás más corrupción en el futuro

Los algoritmos definen la información que alcanza a cada usuario o usuaria.

 

Hay tres razones por las que las noticias basura se difunden tan rápidamente en las redes sociales, de acuerdo con Samantha Bradshaw y Philip N. Howard. La razón número uno son los algoritmos que ayudan a procesar, catalogar, seleccionar y priorizar cantidades masivas de información, pero que también permiten la personalización del contenido de forma que se crean “burbujas de filtro” que limitan los flujos de información y el intercambio transparente de ideas y perpetúan los sesgos. Básicamente, debido a estas burbujas, terminamos hablando con nuestras correligionarias acerca de los asuntos en los que ya estamos de acuerdo.

La mayor parte del filtrado de información que tiene lugar en las redes sociales no es producto de la elección consciente de los y las usuarias humanas, sino de cálculos algorítmicos de aprendizaje automático. Un sistema de aprendizaje automático es un conjunto de algoritmos que toman torrentes de datos en un extremo y escupe inferencias, correlaciones, recomendaciones y, a veces, decisiones en el otro extremo. Se trata del machine learning o el uso de técnicas estadísticas para “aprender” de forma que, basándose en datos, los algoritmos mejoran progresivamente en el cumplimiento de una tarea sin haber sido programados específicamente para ello. Esta tecnología ya es ubicua: todas las interacciones que tenemos con Facebook, Google, Amazon y otras plataformas están habilitadas por sistemas de aprendizaje automático. Estos fragmentos de código toman decisiones al personalizar el contenido y adaptar los resultados de búsqueda para reflejar nuestros intereses individuales, comportamientos pasados e incluso la ubicación geográfica.

Bradshaw y Howard dicen que la curación del contenido algorítmico tiene consecuencias importantes en la forma en que se nos ofrecen noticias online. En el periodismo convencional, periodistas humanas seleccionaban las fuentes de información, verificaban los datos y elaboraban las noticias, y sus editores (en su mayoría hombres) decidían si publicarlas o no, una función que se ha llamado en inglés gatekeeping (papel de “portero”). Los públicos decidían a qué medio acudir para informarse, pero en su mayor parte desconocían qué noticias habían sido excluidas. Ahora son los algoritmos los que determinan qué información se disemina a qué personas.

La popularidad de una noticia, el grado en que esta provoca indignación, los sesgos de confirmación y el nivel de implicación de las personas con los contenidos son cada vez más importantes para impulsar su propagación. Si se conjugan estos factores, los contenidos se vuelven virales a enorme velocidad y escala, independientemente de si son veraces o no. “Aunque Internet ha brindado más oportunidades para acceder a información, los algoritmos dificultan que encontremos información desde puntos de vista críticos o diversos”, concluyen Bradshaw y Howard.

Presentes en las redes más comunes

Numerosos estudios indican que los sesgos algorítmicos están presentes en todas las plataformas. Un ejemplo: un algoritmo de inteligencia artificial aprendió a asociar a las mujeres con imágenes de cocinas basándose en decenas de miles de fotografías de internet porque hay más mujeres que aparecen fotografiadas en cocinas en la web. No es esto solo lo más grave. Al “aprender”, el algoritmo multiplicó el sesgo presente en el conjunto de datos en los que se basó inicialmente, amplificando –no simplemente replicando— la asociación sesgada. Este trabajo de la Universidad de Virginia es uno de varios estudios que recientemente muestran que los sistemas de inteligencia artificial pueden incorporar, e incluso multiplicar, sesgos si su diseño o los datos en los que se basan no se piensan y corrigen cuidadosamente.

El movimiento "Borra Facebook" suma miles de seguidores en otras redes sociales
Cuando se juntan los sesgos mentales con los algorítmicos EFE

El segundo factor según Bradshaw y Howard es la publicidad. El modelo de negocio de las plataformas se basa en la recopilación de datos de uso y su venta a las empresas que quieren comprender mejor cómo consumimos, al tiempo que ofrecen a estas empresas la capacidad de crear y enviar mensajes personalizados a esos mismos públicos. Es por esto que las cuentas de redes sociales son “gratuitas”. Digo “gratuitas” entre comillas porque pagamos en realidad de tres formas diferentes: con nuestros datos, con nuestra atención y con nuestro dinero (e.g. a los proveedores de servicios de comunicación móvil).

Este modelo contribuye a la difusión de noticias basura de dos maneras, según Bradshaw y Howard: Primero, a través de la incentivación de contenido viral, lo que ha dado lugar a los clickbaits (literalmente “clic-cebo”) o contenido diseñado para atraer la atención, a menudo estimulando la indignación, la curiosidad o ambos, para alentar a hacer clic en un enlace a una página web. Los aspectos económicos de clickbait ayudan a explicar por qué contenidos diseñados para provocar respuestas emocionales aumentan la probabilidad, la intensidad y la duración de la implicación de usuarios y usuarias con el contenido. Es decir, los clickbaits juegan con los prejuicios de las personas y su indignación.

Segundo, a través del empoderando de algunos agentes (como por ejemplo intereses extranjeros en la última campaña electoral en los Estados Unidos) que hacen de los y las votantes objetivos potenciales con poca transparencia y nula responsabilidad.

El tercer y último factor según Bradshaw y Howard es la exposición: este sistema nos ofrece una selección cada vez más sesgada y reducida de la realidad. Mientras que los algoritmos y los anuncios filtran información, los y las usuarias también seleccionan lo que quieren ver o descartar y ahí indicen los fenómenos cognitivos.

Diversos estudios demuestran que es más probable que compartamos con nuestras redes información con la que estamos de acuerdo, reforzando cada vez más la polarización de las creencias. As su vez, este filtrado influye en cómo los algoritmos funcionan. Como consecuencia de ello, no se nos expone a una selección representativa, equilibrada o precisa de la realidad.

Apertura de conferencia internacional ECREA

Inauguré hace poco, con una charla magistral sobre el activismo de datos, la conferencia internacional titulada “Responsabilidad social corporativa y activismo ciudadano en tiempos de perturbación política”, de la Sección de Comunicación Organizacional y Estratégica de la European Communication Research and Education Association (ECREA), que se celebró entre el 1 y 2 de febrero, en la Universidad de Málaga, invitada por la profesora Isabel Ruiz-Mora (Universidad de Málaga). El Profesor Øyvind Ihlen (Universidad de Oslo, Noruega) fue el otro conferenciante.

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La experiencia resultó súper gratificante, con un interesante debate sobre el activismo ciudadano. Se presentaron treinta trabajos en nueve paneles.

Vigilancia corporativa del tercer sector: Una gran desconocida

Lo que sigue es un fragmento de una entrevista con Miren Gutiérrez, Directora del Programa “Análisis, investigación y comunicación de datos” de la Universidad de Deusto, realizado para un proyecto sobre vigilancia corporativa en la Universidad de Amsterdam.

  1. ¿Cuán consciente es usted de actos de vigilancia de activistas por parte de las corporaciones? Si lo es, ¿cree que este conocimiento es común entre los/as activistas?

Personalmente, soy muy consciente, pero me he enfrentado a estos problemas antes: como periodista de investigación, como activista y ahora como investigadora. Como periodista de investigación en Panamá en la década de los noventa, nos seguían en coche, teníamos los teléfonos pinchados, se vigilaban nuestras comunicaciones electrónicas y “compañeros” periodistas que trabajaban encubiertamente para el gobierno nos espiraron dentro del diario para el que trabajábamos. Detrás de la vigilancia había también intereses corporativos. Más tarde, también he sido una activista con Greenpeace  involucrada en protestas y acciones directas, entendidas como un acto prominente y público diseñado para llamar la atención o revelar un problema (por ejemplo, la invasión de una planta nuclear en 2011). Pero creo que los/as activistas en general son mucho más conscientes de la vigilancia gubernamental que de la vigilancia corporativa.

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Es por eso que es tan impactante cada vez que escuchamos sobre un caso de vigilancia corporativa a organizaciones sin fines de lucro. Sin embargo, la vigilancia corporativa siempre ha estado ahí; al fin y al cabo, las empresas tienen una larga historia de espionaje entre ellas. En 2008, por ejemplo, Mother Jones reveló que Dow Chemical espió a grupos ecologistas y activistas alimentarios, examinó su basura, pirateó sus computadoras y empleó vigilancia electrónica. En 2013, un informe titulado Spooky Business hablaba sobre varios casos de espionaje corporativo contra organizaciones sin fines de lucro. Y en 2017, nos enteramos de que compañías como Porsche y British Airways se encontraban entre un grupo de grandes compañías que pagaban a las firmas de inteligencia y usaban infiltrados para monitorear a activistas y grupos políticos que desafiaban sus negocios. La diferencia es que, con la infraestructura de datos y otras tecnologías, como los drones y la información satelital, ahora la vigilancia tiene mucho más músculo.

  1. ¿Cuán grande es el problema de la vigilancia de las corporaciones en el activismo?

Depende tanto de cuán outsider sea la organización activista y de cuánta presión haya puesto sobre una empresa. La vigilancia corporativa es muy seria para las organizaciones outsider que trabajan contra el abuso corporativo. Sin embargo, muchas organizaciones de campaña intentan trabajar con las corporaciones. No todas las organizaciones del tercer sector participan en protestas, y de ellas, solo un número limitado recurre a la acción directa. Diferentes organizaciones tienen diferentes enfoques y métodos para cambiar el mundo.

  1. ¿Qué acciones crees que funcionan más eficazmente para contrarrestar los actos de vigilancia?

Lo más importante es proteger físicamente a los/as activistas, y parte de ello incluye aislar y proteger sus comunicaciones y planes. La información sobre estrategias de campaña es primordial. Es por eso que las organizaciones recurren mucho a encriptar sus comunicaciones, a buscar canales de comunicación alternativos y a tácticas de distracción.

  1. ¿Cuál cree que es la lucha del activismo más importante en lo que se refiere a las corporaciones hoy en día?

Yo diría que hay dos áreas principales de lucha. En primer lugar, la lucha contra los abusos contra los derechos humanos cometidos por empresas, que incluyen la generación de pruebas, la denuncia efectiva de los abusos, la sensibilización y la presentación de los culpables ante los tribunales de justicia. Un ejemplo de una organización denunciante es InfoAmazonia, que emplea imágenes satelitales, periodismo y mapas críticos en la región amazónica para exponer el abuso corporativo y gubernamental contra las comunidades indígenas y el medio ambiente, utilizando las mismas técnicas que utilizan las corporaciones para espiar a organizaciones sin fines de lucro y revertiendo la dataveillance o vigilancia de datos.

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La segunda área principal es la lucha contra las externalidades negativas ambientales, climáticas, culturales y sociales generadas por actividades corporativas. Por ejemplo, las compañías petroleras se benefician de la perforación, pero no pagan por los costos en la salud de las personas, ambientales, climáticos y sociales de la perforación; algunas de ellas incluso reciben subsidios para perforar. Esto equivale a un doble subsidio. Pero si los gobiernos lo eliminaran, la perforación no tendría sentido económico. Esta es una lucha que incluye todo tipo de problemas, desde costos de limpieza de contaminación, peligros de seguridad pública, pérdida de biodiversidad, cambio climático, prácticas de comercio desleal, deforestación, desplazamiento de comunidades indígenas, descartes de peces, plásticos en los océanos, etc.

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  1. ¿En qué medida puede tener el conocimiento de la vigilancia corporativa un “efecto de cohibición” o crear una sensación de control?

Me atrevo a decir que para algunas organizaciones que trabajan en entornos relativamente seguros, esto es más un obstáculo que un inhibidor.

Pero no hay duda de que la vigilancia corporativa puede tener el efecto de cohibir, especialmente si se combina con una situación de violencia en lugares peligrosos donde los/as activistas son asesinados/as con impunidad. ¿En qué medida? No lo sé. Un ejemplo puede verse en la lucha por el medio ambiente, que confronta directamente a algunos/as activistas contra empresas, y al revés. Los/as activistas ambientales están siendo asesinados/as en números récord (casi cuatro a la semana en todo el mundo en 2017, según Global Witness). Y según una investigación de The Guardian, la mayoría de los activistas ambientales asesinados/as mueren sistemáticamente sin testigos, en lugares remotos afectados por la minería, grandes proyectos de infraestructura, tala ilegal y agronegocios, y sus asesinos son “presuntamente” contratados por corporaciones o fuerzas estatales que rara vez son arrestados o identificados. Supongo que estos asesinatos son parte de estrategias más amplias que incluyen el espionaje y otras tácticas para localizar, identificar y atacar a las víctimas.

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Otra cosa que sucede regularmente es llevar a los activistas ante los tribunales, de nuevo en combinación con tácticas de espionaje. Primero, una empresa puede obtener información sobre organizaciones sin fines de lucro y luego puede llevar a la ONG ante los tribunales. No recuerdo casos que conectan estas dos prácticas, pero supongo que sucede todo el tiempo. Lo que es cierto es que, en ciertos países, las ONG sufren una persecución judicial. Desde la aprobación de una ley en 2016 que regula las ONG, en Rusia se están persiguiendo a organizaciones sin fines de lucro desde los tribunales.

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En otras palabras, la vigilancia corporativa, en combinación con la acción judicial y la violencia, puede ser un verdadero elemento de disuasión para la acción social y la protesta.

Esta situación también tiene implicaciones más amplias para las libertades civiles y la democracia. El derecho a la privacidad y la libertad de expresión no debe ser violado debido a que los/as activistas no estén de acuerdo o protesten contra las corporaciones. Muchas de estas actividades de espionaje parecen ilegales, o al menos no son éticas, y son injustas, dada la diferencia de recursos entre activistas y corporaciones. El problema aquí es que, si bien existe indignación por la intrusión masiva por parte de agencias gubernamentales como la NSA en los EE. UU., poco se dice y se hace sobre el espionaje corporativo de las organizaciones sin fines de lucro. Es decir, desde el caso de Snowden, las campañas contra la vigilancia se han centrado en el sector público, pero rara vez se habla de vigilancia corporativa.

  1. ¿Cómo ve el papel de los gobiernos y las fuerzas policiales en los actos de vigilancia de los activistas?

En algunos casos los gobiernos incluso colaboran en la vigilancia corporativa. Pero, en términos generales, son pasivos, lo que explica por qué la mayoría de los asesinatos de activistas siguen sin resolverse.

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En otros  casos, el gobierno y la ley se ponen al servicio de la justicia, pero esto solo sucede si el caso es prominente. Un ejemplo es la disculpa que publicó en 2015 Jean-Luc Kister, quien fue parte del servicio de inteligencia francés, por participar en la operación para hundir el Rainbow Warrior hace más de treinta años. Fernando Pereira, fotógrafo activista, murió en el bombardeo. En 2015 también, la empresa de energía francesa estatal EDF recibió una multa de 1,5 millones de euros por parte de un tribunal de París por espiar a Greenpeace. Basado en los documentos de Snowden, AI llevó al gobierno del Reino Unido ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por prácticas de vigilancia masiva, realizadas con colaboración corporativa. Pero estos son casos aislados que dependen de su magnitud, la eminencia de la organización y la prevalencia del estado de derecho. Miles de activistas mueren en el anonimato.

Interesante debate sobre #data4good

Fue breve pero intenso. En el contexto del escándalo de Cambridge Analytica, las fake news, el uso de datos personales con fines propagandísticos y la vigilancia masiva, propusimos un debate sobre cómo los big data y otras tecnologías pueden servir para mejorar la vida de las personas y del medioambiente.

Entendemos que cuatro comunidades confluyen en la realización de proyectos de datos con impacto social:

  1. las organizaciones que transfieren habilidades, crean plataformas y herramientas, y generan oportunidades de encuentro;
  2. las catalizadoras, que proporcionan los fondos y los medios;
  3. las que producen periodismo de datos, y
  4. las activistas.

Sin embargo, en pocas ocasiones las vemos debatir juntas en público. El 12 de abril, en la sede de la Deusto Business School en Madrid, nos reunimos con representantes de las cuatro comunidades, a saber:

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De izquierda a derecha, Adolfo Antón Bravo, responsable del DataLab del Medialab-Prado, desde donde ha dirigido la experimentación, producción y divulgación de proyectos en torno a la cultura de los datos y el fomento de los datos abiertos. Tenemos la suerte de que Adolfo ha sido también representante del Open Knowledge Foundation España, una organización catalizadora, dedicada a financiar y fomentar los proyectos de datos, entre otros.

Mar Cabra, una conocidísima periodista de investigación  especialista en análisis de datos que ha estado al frente de la Unidad de Datos e Investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, ganador del premio Pulitzer de 2017 con la investigación conocida como Los papeles de Panamá” y que cada vez aborda proyectos con más datos, como la reciente investigación conocida como “Los papeles del Paraíso”.

Juan Carlos Alonso, diseñador en Vizzuality, una organización ​que ofrece aplicaciones que ayudan a la mejor comprensión de los datos a través de su visualización para entender procesos globales como la deforestación, la preparación para los desastres, el flujo mundial del comercio de productos agrícolas o la acción contra el cambio climático en todo el mundo.

Ignacio Jovtis, responsable de Investigación y Políticas de Amnistía Internacional en España. AI usa testimonios, cartografía digital, datos y fotografía satelitales para denunciar y producir evidencias de abusos de los derechos humanos en la guerra en Siria y de la apropiación militar de tierras en pueblos rohingyas.

Juanlu Sánchez, otro conocido periodista, cofundador y subdirector de eldiario.es, que está especializado en contenidos digitales, nuevos medios y fórmulas de sostenibilidad para el periodismo independiente. Ha dirigido y colaborado en diversas investigaciones basadas en datos, como por ejemplo la de las tarjetas black de Bankia.

El prestigioso ilustrador Jorge Martín realizó la facilitación gráfica.

Jorge Martin Datos

Las conclusiones se podría resumir de la siguiente manera: 1) el factor humano es indispensable para que tenga éxito los proyectos de datos con impacto social, la tecnología sola no es suficiente; 2) la colaboración de distintos actores con diferentes competencias y recursos es imprescindible para que estos proyectos tengan éxito; y 3) hace falta una transformación social también dentro de las organizaciones para que se difunda la cultura de los datos y se maximice su infraestructura para la transformación de toda la sociedad.

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New article! Maputopias: Cartographies of Communication, Coordination and Action — The cases of Ushahidi and InfoAmazonia

Get the whole article here: Maputopias GeoJournal

Maps have been established as objects bestowed with knowledge, power and impact. In the hands of people, maps have been a form of political counter-power. The emergence of digital cartography, mobile media, data crowdsourcing platforms and geographic information systems strengthens the maps’ muscle and coincides with a growing interest in crisis and activist mapping, a practice that blends the capabilities of the geoweb with humanitarian assistance and campaigning. Based on empirical observation, case studies and interviews, this article analyses the emergence of digital cartography as a new paradigm in activism and humanitarianism by examining how two platforms –Ushahidi and InfoAmazonia— use maps. Ushahidi was created in 2008 in Kenya, marking the beginning of geoactivism, which employs digital cartography and often crowdsourced data to provide alternative narratives and spaces for communication and action. InfoAmazonia –dedicated to environmental issues and human rights in the Amazon region— was created in 2012. Since then, other geoactivist initiatives proliferated, presenting three different outcomes in the shape of a paradigm shift, several disruptions and criticism. This study examines these consequences, scrutinising how humanitarianism and activism –as fields of power and knowledge— are being reconfigured by new cartographic practices.

Keywords: geoactivism, digital humanitarianism, crisis mapping, critical cartography, data activism, activist mapping

Publicado libro sobre tecnopolítica con capítulo de Stefania Milan y Miren Gutiérrez

IMG_20171220_144330Infrastructuring in the South: An interview with digital humanitarian Luis Hernando Aguilar 

Editado por Francisco Sierra, catedrático de Teoría de la Comunicación de la Universidad de Sevilla (US), y Tommaso Gravante, de la Universidad Autónoma de México (UNAM), Palgrave Macmillan acaba de publicar Networks, Movements and Technopolitics in Latin America, con un capítulo de Stefania Milan y Miren Gutiérrez, profesora de Comunicación de Deusto.

El libro aborda una reflexión crítica sobre los retos que se están produciendo en América Latina y el Caribe con las tecnologías digitales, y el presente proceso de redefinición de la democracia y del espacio público. El capítulo incluye un estudio del activismo de datos, centrado en InfoAmazonia, una organización que difunde, a través de cartografía crítica, narrativas alternativas basadas en datos ciudadanos, fotografía satelital y datos recabados a través de redes de sensores. InfoAmazonia ofrece información, mapas e investigaciones sobre la Amazonía desde los nueve países entre los que se reparte esta vulnerable región.

El libro se enmarca en el proyecto de I+D “Ciberactivismo, ciudadanía digital y nuevos movimientos urbanos”. Otros aportes vienen de investigadoras e investigadores punteros en la temática del Grupo de Trabajo del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO) “Tecnopolítica, Cultura Digital y Ciudadanía”, red internacional liderada por Francisco Sierra.

Los editores del libro señalaron que “América Latina y el Caribe se ha caracterizado por ser el escenario de luchas sociales en las que la dialéctica poder/ciudadanía y movimientos sociales se ha manifestado de múltiples modos… Desde hace algunos años, las nuevas tecnologías de la comunicación han provisto de armas tecnológico-comunicativas al nuevo activismo ciudadano y ha supuesto la irrupción de prácticas creativas de intervención social, utilizadas tanto por el poder instituido como por movimientos ciudadanos urbanos, indígenas, campesinos y estudiantiles por toda la región latinoamericana”.

Jornada sobre cambio climático y pérdida de biodiversidad

A continuación el texto de la conferencia:
Mario Onaindia MK

 

La charla se centró en el mar y la sobrepesca, sobre todo en Africa. Empecé por enmarcar la sobrepesca dentro de un conjunto de problemas que existen hoy en día en el mar y que se combinan para formar un panorama bastante preocupante.

Problemas en el mar

  • Pesca ilegal y sobrepesca.
  • Polución por vertidos: Zona muerta del tamaño del estado de Nueva Jersey que se forma cada verano en el delta del río Mississippi.
  • Basuras marinas (plásticos): Extensión de 1.600 kilómetros de plástico en descomposición en el Pacífico Norte. En 2050 habrá más plástico que peces en el mar.
  • Subida del nivel del mar: Se está acelerando. Por el grado de inercia que hay se calcula que el nivel del mar subirá aproximadamente 2,3 metros por cada grado de aumento de la temperatura, para los próximos 2000 años. Esto implica cambios en mareas, la línea de la costa, ecosistemas, El Niño, corrientes, presión atmosférica, precipitación y evaporación, etc.
  • Acidificación de los océanos: Descenso del pH –potencial hidrógeno, concentración de iones de hidrógeno o medida de alcalinidad en una disolución—de los océanos causado por la absorción de CO2. El CO2disuelto en el agua incrementa de concentración del ion hidrñogeno en el océano, descendiendo así en pH oceánico.
  • Calentamiento de océanos: En los últimos años se han venido detectando peces tropicales en el cantábrico.

Problemas vinculados con la pesca

  1. Sobrepesca y pesca ilegal
  2. Vinculados a otras ilegalidades
  3. Banderas de conveniencia
  4. Acuerdos de pesca secretos
  5. Descartes
  6. Transbordos de pescado ilegales o no supervisados
  7. No existe un registro único de buques
  8. Pocas áreas marinas protegidas

 

 

 

 

Q&A: Africa – High On Political Empowerment, Low On Education

Miren Gutierrez interviews SAADIA ZAHIDI, co-author of Global Gender Gap report

Saadia Zahidi: The GGG index
Saadia Zahidi: The GGG index "looks at women as resources"

ROME, Dec 3 (IPS) – “It is clear that there are huge discrepancies within Sub-Saharan Africa, but overall the region is doing extremely well in terms of political empowerment,” says Saadia Zahidi, head of the Women Leaders and Gender Parity Programme at the World Economic Forum (WEF) in a telephone interview from Geneva. But what are the pending matters in the region?

The Global Gender Gap (GGG) index ranks 134 countries according to gender equality, and it is designed to measure gender-based gaps in access to resources and opportunities in individual countries rather than the overall levels of the available resources in those countries. It looks at four factors: economic participation and opportunity; educational attainment; political empowerment; and health and survival of women.

Zahidi discusses concrete cases based on the data dug out for the GGG report, and comments on the emergence of South Africa as a country with one of the lowest gender gaps in the world and other trends in the Sub-Saharan region.

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