VIDA EN EL PLANETA Podcast ¿Por qué tenemos huracanes cada vez más intensos?

Para quienes se lo pudieron perder en Radio Francia Internacional (RFI), entrevista con Miren Gutiérrez sobre la relación entre el cambio climático y los desastres relacionados con el clima.

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Interesante debate sobre #data4good

Fue breve pero intenso. En el contexto del escándalo de Cambridge Analytica, las fake news, el uso de datos personales con fines propagandísticos y la vigilancia masiva, propusimos un debate sobre cómo los big data y otras tecnologías pueden servir para mejorar la vida de las personas y del medioambiente.

Entendemos que cuatro comunidades confluyen en la realización de proyectos de datos con impacto social:

  1. las organizaciones que transfieren habilidades, crean plataformas y herramientas, y generan oportunidades de encuentro;
  2. las catalizadoras, que proporcionan los fondos y los medios;
  3. las que producen periodismo de datos, y
  4. las activistas.

Sin embargo, en pocas ocasiones las vemos debatir juntas en público. El 12 de abril, en la sede de la Deusto Business School en Madrid, nos reunimos con representantes de las cuatro comunidades, a saber:

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De izquierda a derecha, Adolfo Antón Bravo, responsable del DataLab del Medialab-Prado, desde donde ha dirigido la experimentación, producción y divulgación de proyectos en torno a la cultura de los datos y el fomento de los datos abiertos. Tenemos la suerte de que Adolfo ha sido también representante del Open Knowledge Foundation España, una organización catalizadora, dedicada a financiar y fomentar los proyectos de datos, entre otros.

Mar Cabra, una conocidísima periodista de investigación  especialista en análisis de datos que ha estado al frente de la Unidad de Datos e Investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, ganador del premio Pulitzer de 2017 con la investigación conocida como Los papeles de Panamá” y que cada vez aborda proyectos con más datos, como la reciente investigación conocida como “Los papeles del Paraíso”.

Juan Carlos Alonso, diseñador en Vizzuality, una organización ​que ofrece aplicaciones que ayudan a la mejor comprensión de los datos a través de su visualización para entender procesos globales como la deforestación, la preparación para los desastres, el flujo mundial del comercio de productos agrícolas o la acción contra el cambio climático en todo el mundo.

Ignacio Jovtis, responsable de Investigación y Políticas de Amnistía Internacional en España. AI usa testimonios, cartografía digital, datos y fotografía satelitales para denunciar y producir evidencias de abusos de los derechos humanos en la guerra en Siria y de la apropiación militar de tierras en pueblos rohingyas.

Juanlu Sánchez, otro conocido periodista, cofundador y subdirector de eldiario.es, que está especializado en contenidos digitales, nuevos medios y fórmulas de sostenibilidad para el periodismo independiente. Ha dirigido y colaborado en diversas investigaciones basadas en datos, como por ejemplo la de las tarjetas black de Bankia.

El prestigioso ilustrador Jorge Martín realizó la facilitación gráfica.

Jorge Martin Datos

Las conclusiones se podría resumir de la siguiente manera: 1) el factor humano es indispensable para que tenga éxito los proyectos de datos con impacto social, la tecnología sola no es suficiente; 2) la colaboración de distintos actores con diferentes competencias y recursos es imprescindible para que estos proyectos tengan éxito; y 3) hace falta una transformación social también dentro de las organizaciones para que se difunda la cultura de los datos y se maximice su infraestructura para la transformación de toda la sociedad.

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Conferencia en Madrid: Datos para la transformación social

Esta semana estoy en Madrid, donde, a través de su Programa “Análisis, investigación y comunicación de Datos”, hemos organizado un debate el día 12 de abril, en la sede de la DBS en Madrid, que sienta en un panel a representantes de los cuatro grupos que intervienen en cualquier proyecto de datos para hablar de cómo pueden los datos ayudar a una transformación social en favor de las personas y el medio ambiente, qué oportunidades de colaboración existen y qué otras están por crearse.

Estas cuatro comunidades que confluyen en la realización de proyectos de datos con impacto social incluyen las organizaciones que transfieren habilidades, crean plataformas y herramientas, y generan oportunidades de encuentro; las catalizadoras, que proporcionan los fondos y los medios; las que producen periodismo de datos, y las activistas. Sin embargo, en pocas ocasiones las vemos debatir juntas en público.

Hablaremos de qué se está haciendo con los datos para mejorar el mundo.

Reserva tu lugar. Entrada libre hasta completar aforo. Si no puedes venir, inscríbete tambiénpara recibir información sobre cómo seguir el evento en directo.

“Jueza”, por favor

¿Quién dijo que se trata de decir “problema”/”problemo”? Poner el asunto del femenino de los cargos profesionales en estos términos es reducir al ridículo un tema importante.

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Conforme los casos de corrupción se multiplican y ramifican, cada vez oigo más “la juez”, “la magistrado” y “la abogado” para referirse a mujeres profesionales que ocupan dichos cargos. Hago una búsqueda de “la juez” en Google y encuentro 785.000 resultados en noticias, además de centenares de titulares con esas palabras en El PaísABCTelecincoEl MundoRTVEEuropa Press20minutos,y decenas de medios regionales y locales.

Bilbao 5-3-2012.-El presidente del TSJPV- Juan Luis Ibarra- ha presid

Quizás parezca superficial fijarse en esas cosas cuando se está matando a mujeres por el hecho de serlo, pero es un asunto que tiene importancia. El lenguaje sexista es una manifestación de la discriminación, y la discriminación está en el trasfondo de la violencia contra las mujeres. Que se sepa de una vez: el masculino no es en castellano incluyente.

Esta es la introducción a un comentario que publico en Doce Miradas.

Fishing for data: the role of private data platforms in addressing illegal, unreported and unregulated fishing and overfishing

Cover Fishing for DataBriefing papers

December 2017
Miren Gutierrez, Alfonso Daniels and Guy Jobbins

New technologies offer unique opportunities to support fisheries monitoring, control and surveillance, particularly for countries without the means to patrol their waters or enforce legislation against illegal, unreported and unregulated (IUU) fishing and overfishing.

This briefing note highlights how developed countries and multilateral organisations have been slow to exploit these opportunities, and have failed to produce a single, effective, public global fisheries information tool. Although private initiatives tackling overfishing and IUU fishing using satellite and data technologies have emerged in recent years to bridge this gap, but their potential is undermined by the limited size and insufficient quality of their datasets. Better data management and closer collaboration between these initiatives are needed, alongside improved fisheries governance and greater efforts to tackle corruption and curtail practices including the use of flags of convenience and secret fisheries agreements.

Jornada sobre cambio climático y pérdida de biodiversidad

A continuación el texto de la conferencia:
Mario Onaindia MK

 

La charla se centró en el mar y la sobrepesca, sobre todo en Africa. Empecé por enmarcar la sobrepesca dentro de un conjunto de problemas que existen hoy en día en el mar y que se combinan para formar un panorama bastante preocupante.

Problemas en el mar

  • Pesca ilegal y sobrepesca.
  • Polución por vertidos: Zona muerta del tamaño del estado de Nueva Jersey que se forma cada verano en el delta del río Mississippi.
  • Basuras marinas (plásticos): Extensión de 1.600 kilómetros de plástico en descomposición en el Pacífico Norte. En 2050 habrá más plástico que peces en el mar.
  • Subida del nivel del mar: Se está acelerando. Por el grado de inercia que hay se calcula que el nivel del mar subirá aproximadamente 2,3 metros por cada grado de aumento de la temperatura, para los próximos 2000 años. Esto implica cambios en mareas, la línea de la costa, ecosistemas, El Niño, corrientes, presión atmosférica, precipitación y evaporación, etc.
  • Acidificación de los océanos: Descenso del pH –potencial hidrógeno, concentración de iones de hidrógeno o medida de alcalinidad en una disolución—de los océanos causado por la absorción de CO2. El CO2disuelto en el agua incrementa de concentración del ion hidrñogeno en el océano, descendiendo así en pH oceánico.
  • Calentamiento de océanos: En los últimos años se han venido detectando peces tropicales en el cantábrico.

Problemas vinculados con la pesca

  1. Sobrepesca y pesca ilegal
  2. Vinculados a otras ilegalidades
  3. Banderas de conveniencia
  4. Acuerdos de pesca secretos
  5. Descartes
  6. Transbordos de pescado ilegales o no supervisados
  7. No existe un registro único de buques
  8. Pocas áreas marinas protegidas

 

 

 

 

DESMITIFICANDO LOS “BIG DATA”: DIEZ COSAS QUE HAY QUE SABER*

  1. No todo son big data

La mayor parte de los/as profesionales que usan datos se basan en small data: datos que aparecen en un volumen y formato que los hacen utilizables y analizables. Los big data, en cambio, son tan enormes y complejos que no se pueden gestionar o analizar con métodos de procesamiento de datos tradicionales.  El análisis y procesamiento de los big data, sin embargo, puede producir small data. A la vez, los small datapueden hacerse más big cuando se funden, escalan e interrelacionan para crear bases de datos mayores.

  1. !Los big data son big!

Algunos definen los big data simplemente por su volumen: son tan grandes que solo se pueden extraer, gestionar, almacenar, analizar y visualizar usando infraestructuras y métodos especiales.  Vivimos en la era de los big data, que se miden, no en terabytes, sino en petabytes y exabytes (donde peta- denota un factor de 1015y exa- de 1018).

  1. Una definición de big data habla de…

una profusión de objetos digitales y contenido online generado por usuarios/as durante sus actividades digitales, interceptación masiva de interacciones y metadatos (es decir, los datos sobre los datos), así como producto de la dataficación de la actividad humana y no humana, que es tan grande, puede ser procesada con tal velocidad, es tan variada, tiene tanto potencial económico, y muestra tal nivel de exactitud y complejidad que puede ser considerada realmente grande, y por tanto solo puede ser analizada por nuevas infraestructuras y métodos.

  1. No existe el “dato crudo” u objetivo

Como ya dijo en 2013 Lisa Gitelman en su muy citado libro “Raw Data” Is an Oxymoron: afirmar que un dato está “crudo”, es decir, desprovisto de intención, parcialidad o prejuicios, es simplemente erróneo. Los datos no surgen de la nada. La recopilación de datos y metadatos es constante, subrepticia y abarcadora: cada clic  y cada “me gusta” son almacenados y analizados en alguna parte. Estos datos son de todo menos “crudos”; no debemos pensar en ellos como un recurso natural, sino como un recurso cultural que necesita ser generado, protegido e interpretado. Los datos son “cocinados” en los procesos de recolección y uso (procesos que, a la vez, son “cocinados”); y no todo puede ser, ni es, “reducido” a los datos o “dataficado”. Por tanto, los conjuntos de datos, por muy big que sean, pueden esconder errores, vacíos y arbitrariedades.

  1. Los datos no son el “nuevo petróleo”

Ya la comparación no es muy afortunada en los tiempos del cambio climático. Pero aunque el “valor” es una de las uves asociadas a los big data (junto con volumen, velocidad, variedad, veracidad y otras palabras que empiezan con uve), los datos no son valiosos en sí mismos; hay que transformarlos en utilizables, analizables y accionables para poder extraer valor de ellos. “Limpiar datos” desestructurados y desconectados (es decir, no comparables ni relacionables) es posiblemente la tarea más ardua y desagradecida en la gestión de datos. En resumidas cuentas: los datos son la base de la información, pero no son información.

  1. No se necesitan big data para hacer buenos análisis de datos

Ahora estudiosos y estudiosas, como Jennifer  Gabrys, Helen  Pritchard y Benjamin Barratt, hablan de datos “suficientemente buenos” (good enough data). Se refieren, por ejemplo, a datos generados por personas no expertas (crowdsourced data). Estos datos pueden ser la base de potentes proyectos como algunas de las aplicaciones de la plataforma Ushahidi que han servido para organizar ayuda humanitaria y asistir a víctimas en casos de conflicto armado y desastre. En estos casos, los datos proporcionados por la gente sobre una crisis se amasan, verifican y visualizan en mapas interactivos que están revolucionando la asistencia humanitaria.

  1. Todo el mundo miente…

Los big data pueden servir para hacer estudios enormemente iluminadores. Seth Stephens-Davidowitz acaba de publicar Everybody Lies. Este libro –subtitulado algo así como: “lo que internet puede decirnos acerca de quiénes somos realmente”— es una muestra de que cómo la gente miente en las encuestas y posturea en las redes sociales, mientras que se “desnuda” cuando hace búsquedas en internet. Basado en el análisis masivo de las búsquedas en Google, otras bases de datos y sitios web, Stephens-Davidowitz descubre que la gente es mucho más racista, machista e innoble de lo que piensa o admite. Y es que los chistes racistas aumentan alrededor del 30% en el Día de Martin Luther King en los Estados Unidos, y hacer promesas “es una señal segura de que alguien no hará algo”.

  1. Y no todo el mundo tiene acceso a los big data

¿Quiénes amasan big data? Sobre todo los gobiernos (desde datos macroeconómicos o demográficos hasta datos procedentes de la interceptación de comunicaciones y la vigilancia) y las grandes corporaciones. Las revelaciones de Snowden en 2013 mostraron, por ejemplo, que los servicios de inteligencia del gobierno estadounidense, con la colaboración empresas privadas y otros gobiernos, habían establecido una tupida capa de vigilancia e interceptación datos sobre las comunicaciones de millones de personas en todo el mundo. Cathy O’Neil, en su libro Weapons of Math Destruction, muestra cómo los programas basados en big data aumentan la eficiencia de “la publicidad predatoria” y socavan la democracia. Otros estudiosos, como Sandra Braman, Zeynep Tufekciy y Seeta Peña Gangadharan, hablan de cómo los gobiernos, con la connivencia de algunas empresas, hacer perfiles, discriminan a grupos vulnerables y potencian la vigilancia indiscriminada, omnipresente y preventiva.

Por otro lado, el movimiento open data hace campaña para que los datos públicos sean abiertos, accesibles y usables. Y muchos gobiernos, grandes y pequeños como por ejemplo Irekia, se han apuntado a  abrir los cofres de sus datos, y cada vez hay más presión para que este movimiento se extienda.

  1. Los datos, big o small, no son para todo el mundo

En un alarde de entusiasmo, Simon Rogers comparó en 2012 el análisis de datos con el punk: “cualquiera puede hacerlo”. Bueno…, pues no es así exactamente. No solamente los big data no están disponibles para cualquier punk, sino que, como Daniel Innerarity señala, las herramientas para convertirlos en analizables y útiles no están al alcance de cualquiera tampoco.

  1. Sin embargo, los datos tampoco son inaccesibles

Pero las barreras para acceder tanto a datos como a las herramientas para usarlos han ido cayendo en los últimos años. Forensic Architecture, con Amnistía Internacional, ha creado un modelo interactivo de la prisión más notoria de Siria utilizando los recuerdos de los sonidos de la cárcel narrados por supervivientes que habían sido retenidos en la oscuridad. El proyecto, llamado Saydnaya: Dentro de una prisión de tortura siria, tiene como objetivo mostrar las condiciones dentro de la prisión. Cuando los datos no están disponibles, hay organizaciones que los generan. WeRobotics pone en circulación “drones comunitarios” para captar datos sobre las condiciones de los glaciares en Nepal, por ejemplo, con el objeto de analizarlos y lanzar alarmas. InfoAmazonia, entre otras cosas, ha publicado un calendario que superpone el tiempo contado por los pueblos indígenas del Río Tiquié y el tiempo medido en el calendario gregoriano, en un diálogo que nunca tuvieron antes.

Más cerca, en nuestro entorno, estudiantes del Programa universitario de postgrado “Análisis, investigación y comunicación de datos” de la Universidad de Deusto publicaron este año un informe sobre basuras marinas a nivel estatal, en colaboración con la Asociación Ambiente Europeo, que tuvo repercusión en medios y generó un debate sobre los plásticos en el mar. La empresa Bunt Planet utiliza infraestructuras de datos para trazar redes eficientes e inteligentes. Y el centro de investigación DeustoTech aplica robótica y big data para diseñar la movilidad del futuro.

Cuesta adquirir las habilidades, pero programas como el nuestro están al alcance de quien quiere echarle ganas, tiene curiosidad y está abierto/a aprender.

Miren Gutiérrez

Directora del Programa universitario de postgrado “Análisis, investigación y comunicación de datos” de la Universidad de Deusto

 

*Este post es la versión completa de un artículo publicado en Noticias de Gipuzkoa.

Infrastructuring in the South: An interview with digital humanitarian Luis Hernando Aguilar

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Is the so-called South more creative when it comes to devising bottom-up, data-based solutions for social needs? Looking at Luis Hernando Aguilar’s experience in disaster response, it might seem as if the answer is affirmative. Indeed, the South—understood as a space for resistance, ingenuity and alternative—has been the geographic and intellectual birthplace of digital humanitarianism, which I consider a form of proactive data activism, that is to say the series of sociotechnical practices of engagement with data infrastructure that use, produce or appropriate data for social change (Milan and Gutierrez 2015).

Aguilar, a Colombian currently based in Amman, is a pioneer ‘digital humanitarian,’ a new figure in the international response to disasters, crises and armed conflicts. He is the Information Management Officer for the Whole of Syria Health Cluster at the World Health Organisation (WHO) based in Amman, and has held similar positions at the UN Mission for Ebola Emergency Response (UNMEER) and at the Office for the Coordination of Humanitarian Affairs (OCHA), based in Ghana (covering Liberia, Guinea and Sierra Leona as well) and Colombia. In these positions, Aguilar has specialized in creating information systems to support those assisting people affected by complex emergencies, and to liaise volunteers, victims and humanitarians, so they meet, cooperate and coordinate action. I have had the opportunity to interview him several times over the past couple of years to discuss how digital humanitarianism looks like from nearby. In this blog post, I share some insights from these precious conversations.

Digital humanitarianism uses spatial, communication and data infrastructures to aid humanitarian efforts in quasi-real time, a significant paradigm change. Utilizing crowdsourced data gathered via different channels, verifying the data and visualizing the resulting analysis through interactive mapping software, digital humanitarianism has disrupted traditional emergency operations, happening in a more hierarchical, fixed and deliberate manner. Aguilar considers 2010 as the year when everything changed.

On January 12, at 16:53:09 local time, an earthquake hit Haiti. Within minutes, a group of digital humanitarians—supported by the Haitian diaspora in the US—deployed the Ushahidi platform to gather reports coming from victims and witnesses. “It was chaotic: No transportation, the lines of communication were broken. [Against the odds], thousands of eyewitness accounts submitted through email, text or Twitter, mostly sent via phones, were analyzed and made visible, and the [Ushahidi] platform started being used to coordinate disaster relief operations,” he says.

Hundreds of volunteers from everywhere handled reports of entrapped people, medical emergencies and requests for help, feeding the map so rescue workers could use the information on the ground. A total of 1,500 reports were gathered and visualized in the first two weeks alone.

“The Ushahidi Haiti Project, although far from perfect, marked a paradigm shift that meant the incorporation of citizen data into the running of humanitarian operations,” Aguilar says.

A parenthetical comment is in order here: Links in this commentary take you to Ushahidi blogs, which sometimes include static maps. Unfortunately, digital humanitarianism is ephemeral, and so are its maps. I say “unfortunately” because, as a researcher, you are forced to seize the moment and observe these maps as they develop. Then, they often vanish. They are living things, perennial works in progress, never to be whole. The transient nature of many of these activities has to do with two components: a) their humanitarian nature, and b) their dependence on user crowds and digital humanitarians. Humanitarianism refers to the short-term efforts involved in providing material and logistic assistance, and responding to crises, mediating in conflicts and undertaking peacekeeping operations. In general, humanitarian organizations get in and out quickly with the objective of saving lives and increasingly also livelihoods. They deal with the emergency, not its underlying causes. On the other hand, crisis-mapping, crowd-sourced data platforms depend totally on the action of crowds and digital humanitarians. Without their enthusiastic engagement, there is only an empty map. “Volunteers have to be managed too. During the first three days, everybody wants to help, but many times the emergency situation lasts for months,” explains Aguilar.

With the rise of the data infrastructure and other information and communication technologies, Aguilar has been progressively implicated in major crises, such as the earthquakes in Haiti and Chile (2010), and Ecuador (2016), the crisis mapping in Colombia and Libya, the Typhoon Haiyan mapping in the Philippines (2013), the Ebola emergency in West Africa (2014-2016) and the crisis in Syria.

Since then, the Haiti crisis mapping, Ushahidi—“testimony” in Swahili—and other crowd-sourced data-based crisis mapping platforms have been launched to tackle emergencies across the world. And in 2012, the Digital Humanitarian Network –a network-of-networks— was launched by Patrick Meier and Andrej Verity to link volunteer and technical communities with humanitarian organizations.

The Ushahidi Haiti Project was later the basis for the creation of the Standby Task Force (SBTF) in 2010, an independent mapping community of trained volunteers who are permanently prepared to get involved in a crisis before a more significant team of relief workers could assemble. The SBTF was first tested a month later in a drill exercise of an earthquake affecting Bogota, in which Aguilar was involved. He was also instrumental in making OCHA the first UN agency to use Ushahidi in the crisis mapping of Libya in 2011 because traditional humanitarian organizations did not have access to the country.

Ushahidi is an excellent example of “infrastructuring” in the Global South. Most names and cases mentioned by Aguilar in our conversations come from the South. Ushahidi was created in Kenya in 2008, during the post-electoral violence, the SBTF was first tested in Colombia, and Libya was the UN’s first experiment with crisis mapping based on crowd-sourced data.

“I believe that the lack of resources and need improve creativity. There are plenty of capacities in developing, so-called Southern countries; but there are plenty of people in rich countries who collaborate in humanitarian operations too,” says Aguilar. What is important is that digital humanitarians, conventional rescue teams, as well as victims and witnesses—he adds—can now work together and react more quickly in the face of disaster thanks to data, information and communication infrastructures.

Many deployments of the Ushahidi platform have failed too for lack of crowds to sustain them or for glitches in the verification systems, for example. However, the impact of these platforms has signified a point of no return for international humanitarianism for their ability to quicken and enhance rescue operations.

The Ushahidi platform and crisis mapping at large have become the means of more disruptions. Data infrastructure—including the datasets, software and storage needed to clean, analyze, store and visualize data—mostly comes from the so-called North, which often determines how data are obtained, interpreted and even used, because neither data nor their infrastructure are neutral. Meanwhile, Ushahidi, although based on existing technologies, is a product of the African ingenuity. And it has been so successful that it has been embraced outside the boundaries of crises and the geographic South (i.e. Snowmageddon, mapping snowball fights in New York and Boston in 2010), influencing people’s relationship with maps beyond humanitarianism.

The Ushahidi Haiti Project marked the beginning of a great, Southern adventure. In 2010, something magic happened: the birth of digital humanitarianism, “a marriage of technology and data with people’s solidarity,” concludes Aguilar.

*This is a summary of several interviews which have been combined and will appear as one soon—stay tuned! The interview draws on my PhD dissertation “Bits and Atoms: Proactive data activism and social change from a critical theory perspective”, defended in June 2017 and soon forthcoming in a shareable format, which relies on thirty semi-structured interviews with experts, data activists and data journalists, as well as several in-depth interviews and a case study, focused on the Ushahidi platform.

_mirengutierrez1_1a94a9ffAbout the authorDr Miren Gutierrez is the Director of the postgraduate programme “Data analysis, research and communication” and a lecturer of Communication Sciences and Media at the University of Deusto, Spain. She is a Research Associate with DATACTIVE as well as the Overseas Development Institute, London. Miren’s main interest is data activism, or how data infrastructure can be utilized for social change in development, climate change and environmental issues. She holds a PhD in Communication Sciences.

Cambio climático: Donde la ciencia y la política no van de la mano

Cambio climático: Donde la ciencia y la política no van de la mano

Por Miren Gutierrez*.- Haz un ejercicio de imaginación. Estamos en el año 2030. El trigo ha desaparecido de África; cientos de millones de personas en España
y el sur de Europa, Centro y Suramérica, África y Oriente Próximo tienen problemas para acceder a agua potable; islas enteras han desaparecido sepultadas por las aguas del Pacífico.

¿Te parece un escenario apocalíptico? Pues esto es lo que contemplan los últimos estudios del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (conocido por sus siglas en inglés IPCC) y otras organizaciones como el Banco Mundial.

Y cada vez cuesta menos imaginarlo. Basta ver lo que ocurrió el año pasado cuando una ola de frío polar asoló el sur de Estados Unidos y el devastador tifón arrasó Filipinas; o la lluvia torrencial que ha anegado Gran Bretaña y las personas que saltan la verja en Melilla huyendo de la pobreza.

El cambio climático tiene el potencial de impedir más avances en el desarrollo y  la lucha con la pobreza, incluso de revertirlos, a través de sus impactos en las cosas que más importan a la gente, como la salud, la educación o un trabajo digno.

Pero la enormidad de este problema no se ha traducido en políticas concretas. Es decir, lo que sabemos que va a pasar como resultado de un clima que cambia rápidamente no se ha traducido en medidas concretas para evitarlo o adaptarse a ello.

En Naciones Unidas, las actuales negociaciones para establecer unos nuevos objetivos de desarrollo que sucedan a los Objetivos del Milenio en 2015 y un nuevo compromiso para el clima que sustituya al Protocolo de Kioto, también en 2015, se dan en paralelo, como si ambos asuntos tuvieran poca relación.

Y sin embargo, la ciencia nos indica que, para esa fecha, tiene que estar en marcha un recorte radical de emisiones de CO2 y la financiación de medidas que ayuden a los países más pobres –y menos responsables de causar el cambio climático— a reducir sus emisiones y adaptarse a los cambios irreversibles. El objetivo es no superar los 2°C de incremento y permitir, no sólo salvar vidas, sino poder asegurar un sustento digno y sostenible a las comunidades más vulnerables. Todos los estudios indican que estas comunidades se hallan sobre todo en el África subsahariana.

Por eso, los acuerdos internacionales para el clima y para el desarrollo deberían discutirse y negociarse conjuntamente. Y existen varias formas en las que el cambio climático se puede integrar en los objetivos de desarrollo sostenibles. Lo que no es suficiente con declarar que los objetivos son “sostenibles” si estos no incluyen medidas e indicadores “inteligentes” y compatibles con el clima que cambia.

Estas son algunas de las conclusiones de un informe  que acaba de publicar el Overseas Development Institute (ODI) –el mayor centro de investigación para asuntos de desarrollo de Gran Bretaña—, firmado por Will McFarland, Lano Fonua y la que te escribe. En él, revisamos más de cien publicaciones científicas para determinar qué dice la ciencia de cómo golpeará el cambio climático en la seguridad alimentaria y la agricultura; el acceso a la energía, agua e higiene; la salud; la reducción de la pobreza; la educación; la igualdad de género; la seguridad; y el trabajo.

Otra cosa que hemos descubierto es que, cuanto más indirecto es el impacto del cambio climático, menos datos concretos existen. No quiere decir que el cambio climático no impactará en, por ejemplo, la igualdad de género o la seguridad de las personas. Simplemente significa que, debido a que los impactos serán indirectos, es difícil de establecer una confirmación científica.

Por ejemplo, la igualdad de género se verá impactada a través de áreas como la salud, la seguridad alimentaria y el acceso al agua, a su vez golpeadas por el cambio climático. Sabemos que, en 38 de los 48 países examinados por Naciones Unidas en un informe de 2010, las mujeres (de más de quince años) son las responsables de buscar y recoger agua potable. Cuanto más difícil sea esto por falta de agua, más lejos tendrán que caminar, peor será su salud, menos tiempo tendrán para formarse. Una  seguridad alimentaria debilitada por el cambio climático a través de sus efectos en el acceso al agua, otro ejemplo, hará que caigan los ingresos de las familias, que, a su vez, provocarán más inseguridad alimentaria.

En suma, los impactos del cambio climático en las diversas áreas del desarrollo son profundos y amplios. Sería injusto lidiar con el cambio climático sin pensar en las personas; asimismo, es insensato afrontar el desarrollo sin tener en cuenta el cambio climático.

En 2015, el mundo tiene una oportunidad de hacerlo bien. Aunque sólo sea por el enorme riesgo que implicaría seguir como hasta ahora, se debe poner el cambio climático en medio de los esfuerzos por acabar con la pobreza, por complicado que esto sea. Las negociaciones empiezan ya.

Ahora puedes volver a tu realidad. ¿Ves cómo también se verá afectada?

*Miren Gutiérrez es Directora de Comunicación del Programa para el Clima y el Medioambiente del Overseas Development Institute en Londres, Reino Unido.

Denuncian la ineficacia de la UE para frenar la pesca ilegal en África Occidental

  • El informe “La pesca perdida de África Occidental” recuerda que la UE es la mayor importadora de pescado del mundo y, en consecuencia, destino de gran parte de las capturas efectuadas en esa región.
Denuncian la ineficacia de la UE para frenar la pesca ilegal en África Occidental

Londres, (EFEverde).- El Instituto de Desarrollo de Ultramar (ODI, sus siglas en inglés) advirtió hoy de que la legislación de la Unión Europea (UE) sobre pesca socava los intentos por frenar el “saqueo” de las aguas de África Occidental.

Así lo afirma un estudio elaborado por el ODI, con sede en Londres, en colaboración con “porCausa”, una organización española de investigación y periodismo.

Según el documento, las medidas adoptadas para controlar la pesca ilegal en esa zona del continente africano están abocadas al fracaso si las autoridades comunitarias no reforman la normativa vigente y se prohíbe la transferencia de capturas en alta mar.

Actividades buques frigoríficos :

En concreto, esta investigación detalla, gracias a los datos proporcionados por satélites y prácticas de seguimiento, las actividades de los buques frigoríficos y procesadores que faenan frente a las costas de África Occidental, muy ricas en recursos pesqueros.

El informe “La pesca perdida de África Occidental” recuerda que la UE es la mayor importadora de pescado del mundo y, en consecuencia, destino de gran parte de las capturas efectuadas en esa región.

Sin embargo, sostiene el ODI, la mayoría del cargamento que llega a los mercados comunitarios sale de las costas africanas en contenedores refrigerados, un tipo de transporte no contemplado por la normativa comunitaria sobre pesca ilegal.

De acuerdo con sus estimaciones, el valor de los productos pesqueros ilegales que entran a la UE “podría ascender a 1.100 millones de euros anuales”.

Bruselas ha reconocido que entre 2012 y 2014 se bloquearon los cargamentos de 135 buques contenedores de pescado que faenaban con banderas de toda procedencia, lo que representa, lamenta el ODI, “un insignificante porcentaje del total de las importaciones a la UE”.

Comportamiento de las flotas pesqueras extranjeras en África Occidental:

El informe muestra por primera vez cómo se comportan las flotas pesqueras extranjeras en África Occidental y revela además la falta de transparencia sobre sus operaciones.

“La UE y todos los países involucrados -incluyendo los africanos- tienen que poner fin a esta crisis que amenaza los recursos pesqueros y a millones de personas en la región que dependen del pescado para su supervivencia”, explica Miren Gutiérrez, una de las autoras del estudio.

Sus pesquisas descubrieron que los pescadores ilegales recurren a varias técnicas para evitar los controles.

En torno a cuatro quintas partes del pescado exportado desde la región en 2013 fue transportado en los citados buques contenedores, en lugar de en congeladores y procesadores industriales, denominados buques frigoríficos.
Esta maniobra permite a los infractores burlar la normativa comunitaria sobre pesca ilegal no declarada y no reglamentada (INDNR), pues los contenedores no están sujetos a las mismas reglas de inspección que se aplican para pesqueros y buques frigoríficos, más estrictas.

Datos de seguimiento:

Asimismo, resalta el informe, de los 35 buques frigoríficos que faenaban en la región en 2013, los datos de seguimiento mostraron itinerarios que coinciden con el traspaso de capturas desde pesqueros a buques frigoríficos, incluso dentro de las zonas pesqueras exclusivas de Senegal y Costa de Marfil.

El ODI insiste en que la legislación nacional de esos dos países prohíbe dichas transferencias.

Al problema de la lagunas legales, continúa el estudio, se le une el hecho de que en la actualidad los Gobiernos de la región “carecen de los recursos necesarios para supervisar las actividades de las flotas pesqueras”, como es el caso de Sierra Leona, que únicamente tiene dos naves guardacostas para patrullar sus aguas territoriales.

Entre otras medidas, el ODI recomienda la creación de una base de datos y de un sistema de seguimiento mundiales, al tiempo que aboga por la imposición de un número de registro de identidad exclusivo para todos los pesqueros.

También pide que las autoridades acuerden la “prohibición absoluta de los traspasos en alta mar”. EFEverde