Conferencia sobre gobierno abierto, datos y ciudadanía

El día 25 de octubre, en San Telmo, hice una presentación titulada “Big data para ciudadanía: Casos de uso de datos para el cambio social” en ocasión de la conferencia “Gobernu irekietarako teknologiak: gardentasuna / parte hartzea / berrikuntza”.

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Los temas centrales fueron la transparencia, la participación y la cooperación como base del gobierno abierto.

Hoy en día, la información es cada vez más transparente a través de los portales de transparencia y otras políticas. ¿Pero es suficiente? ¿Alcanza a toda la información pública? ¿Es la transparencia un fin en sí mismo? ¿Qué hace la ciudadanía con dicha transparencia? ¿Qué papel tienen los datos abiertos?

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Aunque los datos abiertos tienen una función importante a la hora de impulsar proyectos ciudadanos y sociales, hay una gran carestía de datos abiertos. Por eso, los y las activistas de datos deben recurrir  múltiples formas de obtener datos.

Los espacios de mejora incluyen:

  • Abrir los datos públicos que no vulneren la privacidad (o anonimizarlos) ni pongan en peligro la seguridad de las personas.
  • Incrementar el data literacy: Dar acceso a la formación, habilidades y herramientas para obtener, analizar, usar y visualizar datos y redes.
  • Incrementar la data agency:
    • Facilitnado la intervención de la ciudadanía y organizaciones en la generación de datos abiertos desde el principio.
    • Involucrando a la ciudadanía y organizaciones en la generación herramientas para usarlos (incluidos algoritmos e infraestructura de datos).
  • Estimular la reutilización de datos abiertos con usos sociales (a diferencia del enfoque en usos comerciales).

En una sociedad en la que toda actividad se datafica y mediatiza a través de las plataformas, una plena “agencia de datos” (data agency) es esencial para ejercer una ciudadanía democrática real y no dejarnos guiar por los espejismos de telemando y estrépitos en “redes sociales”. Esto puede empezar con democratizar los datos abiertos.

 

 

New article on #journalism, #comics, #data_activism and walks around a Barcelona in crisis

The process of hybridization has pervaded all fields of human communication; journalism and activism are no exceptions. An example is the graphic project Los vagabundos de la chatarra, an editorial undertaking that comprises observations, drawings, data, a map, a video and accounts of the people who gathered and sold scrap metal for a living on the edges of Barcelona during the economic crisis that started in 2007.
This new article –published by the Catalan Journal of Communication & Cultural Studies (CJCS)– explores Los vagabundos de la chatarra from the point of view of journalism studies, cómics and graphic novels and activism.
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Los vagabundos de la chatarra is conducted and communicated in an extremely hybrid manner: it visualizes data on a map, it strives for social change, it is journalistic and it has a comic design face.
Relying on media literature and critical data studies, discourse analysis and qualitative interviewing, our article examines the multifaceted shapes that activism and journalism are taking in complex times and explores the potential for subversion that such formats offer. The findings suggest that activists and journalists around the world are embarking on unapologetic hybridization, crossing lines between journalism, campaigning and art.
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Atakak: Diálogos para abrir gobiernos

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Este es un resumen me mi intervención esta mañana en #Atakak, encuentros organizados por Irekia en Hirikilabs (Tabakalera). El vídeo completo de todos los debates está aquí.

  • Miren, me gustaría preguntarte por este fenómeno #cuéntalo pero también entrar a hablar sobre el rol de las redes sociales como plataformas de movilización ciudadana.

Las redes sociales han sido y son fantásticas plataformas de movilización. Solo hay que recordar por ejemplo cómo se usaron ya en 2011 durante las movilizaciones del 15M.

A otra escala, Change.org (con 12 millones de usuarios/as en España) ha conseguido pequeñas y grandes victorias, desde lograr en 2013 cambiar la Ley de Espectáculos de la Comunidad de Madrid tras la tragedia del Madrid Arena y 426,000 firmas, a lograr fármacos o financiación para tratar e investigar sobre enfermedades poco conocidas. La liberación del activista chino Ai Weiwei en 2011 se atribuye también a una campaña parecida.

Pero por otro lado, las redes sociales son también canales en los que se mueven noticias falsas, se hacen linchamientos, se posturea y los trolls hacen de las suyas.

Es un tema complejo que incluye no solo la divulgación de información, falsa o no, sino también la recolección de datos por parte de las plataformas que facilitan estos intercambios. Las plataformas de redes sociales son operadas por empresas privadas cuyo principal objetivo es ganar dinero y hacer felices a sus accionistas, lo que no se traduce necesariamente en hacer felices a sus usuarios/as. Los bots y las interacciones tóxicas en las plataformas mejoran sus analíticas, por ejemplo.

  • El pasado 12 de abril, en Deusto Business School de Madrid, participaste en el encuentro “Datos para la transformación social” donde se analizaba cómo pueden los datos ayudar a una transformación social en favor de las personas y el medio ambiente. Hablemos de la colaboración con los Gobiernos. Cómo pueden aportar las Instituciones en esa transformación social? En qué situación estamos?

Precisamente en esa conferencia hablamos en profundidad de cómo la infraestructura de datos no solo puede ayudar a las organizaciones a impulsar el cambio social, sino cómo está transformando a las propias organizaciones del tercer sector. Tuvimos al jefe de investigaciones de Amnistía International, por ejemplo, que nos contó cómo su organización compagina metodologías analógicas, como la típica entrevista con testigos de abusos de derechos humanos, con tecnologías punta como imágenes y datos satelitales, drones, para denunciar cómo el ejercito se está apropiando de las tierras de los rohinyás en Mianmar.

Las instituciones son fundamentales. Creo que, por ejemplo, en el activismo de datos, los datos abiertos proporcionados por instituciones pueden actuar de catalizadores e impulsores de proyectos de datos. Entre otras cosas, ha aumentado la transparencia. Hay muchos proyectos que recurren a datos públicos.

Pero un gran reto es que la gente pueda no solo acceder a esos datos, sino a las tecnologías e infraestructuras que facilitan su análisis. Esta es una imagen tomada del mural que se hizo para resumir las conclusiones de la conferencia. Nosotros en Deusti tratamos de contribuir diseñando programas de formación que abordan estas necesidades.

  • Con toda tu experiencia en la gestión y comunicación de ONG internacionales, la pregunta que te quiero realizar es la misma. Me gustaría preguntar sobre el activismo de sillón.

Bueno, aquí me voy a colocar al otro lado de la pregunta. Hay mucho postureo en redes sociales y mucha superficialidad. Muchas personas ni se molestan en abrir los links asociados a mensajes en redes sociales antes de compartirlos. Se critica a Change.org y similares porque no requiere mucho esfuerzo de los clicktivistas.

Pero os propongo que ampliéis por un minuto la definición de “activista de sillón”. Muchas de las campañas e iniciativas que conozco se han hecho desde un sillón. Por poner un ejemplo, la organización Forensic Architecture, que en 2016 publicó un mapa interactivo en el que trazaba el rumbo de un barco en el que sesenta y tres refugiados perdieron la vida en 2011 mientras navegaban a la deriva en una zona muy vigilada del mar Mediterráneo. Ninguno de los que hicieron el mapa viajó a la zona.

El mapa visualiza datos públicos de los proveedores de datos satelitales del Sistema de Identificación Automática (SIA). Los buques de cierto tamaño deben lanzar regularmente señales SIA para evitar una colisión. Este mapa incluye señales SIA (que son públicas y se pueden comprar), señales de calor, señales de radar y otras tecnologías de vigilancia que registran el movimiento de barcos cercanos. También cuenta con los testimonios de los sobrevivientes.

Otro proyecto en el que he participado y que usa datos públicos es una investigación basada en las mismas tecnologías para crear un mapa en el que se muestra cómo barcos pesqueros, algunos de ellos europeos, operan de forma irregular en aguas africanas.

Se puede decir que ambas investigaciones se hicieron desde una silla. Sin embargo, no son menos valiosas. Los mejores resultados vienen de proyectos como los de Amnistía o Forensic Architexture; es decir mezclar métodos analógicos, tiene en cuenta el factor humano, con los digitales, que es otra de las conclusiones de la conferencia de Madrid donde tuvimos representates e organizaciones que financian estos proyectos, plataformas de visualización, periodistas de datos y activistas.

 

El perfil del analista de datos: Entrevista con El Indpendiente

Hoy hay publicado una entrevista con David García-Maroto (@David4210) que se ha publicado en El IndependienteHe subido a nuestro blog del Programa de Comunidación de Datos de Deusto la entrevista completa, por si alguien estuviera interesado/a.

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La conclusión es que hay mucho por hacer y que, aunque muchas organizaciones del tercer sector y centros de investigación han demostrado una enorme creatividad, como Forensic Architexture o el Overseas Development Institute, otras se están quedando a la zaga. Animo a todas a que exploren el mundo de los datos, que ni es super accesible ni tampoco solo para algunos/as privilegiados/as.

Desmitificando los “big data”: diez cosas que hay que saber*

El término big data se escucha hasta en la sopa. Ahora resulta que todo es big data. Pero nada más lejos de la realidad; la mayor parte de las personas que manejan y analizan datos, emplean small data. Pero ¿qué los distingue? He aquí la lista de las diez que hay que saber sobre los big data.

  1. No todo son big data

La mayor parte de los/as profesionales que usan datos se basan en small data: datos que aparecen en un volumen y formato que los hacen utilizables y analizables. Los big data, en cambio, son tan enormes y complejos que no se pueden gestionar o analizar con métodos de procesamiento de datos tradicionales.  El análisis y procesamiento de los big data, sin embargo, puede producir small data. A la vez, los small datapueden hacerse más big cuando se funden, escalan e interrelacionan para crear bases de datos mayores.

  1. !Los big data son big!

Algunos definen los big data simplemente por su volumen: son tan grandes que solo se pueden extraer, gestionar, almacenar, analizar y visualizar usando infraestructuras y métodos especiales.  Vivimos en la era de los big data, que se miden, no en terabytes, sino en petabytes y exabytes (donde peta- denota un factor de 1015y exa- de 1018).

  1. Una definición de big data habla de…

una profusión de objetos digitales y contenido online generado por usuarios/as durante sus actividades digitales, interceptación masiva de interacciones y metadatos (es decir, los datos sobre los datos), así como producto de la dataficación de la actividad humana y no humana, que es tan grande, puede ser procesada con tal velocidad, es tan variada, tiene tanto potencial económico, y muestra tal nivel de exactitud y complejidad que puede ser considerada realmente grande, y por tanto solo puede ser analizada por nuevas infraestructuras y métodos.

  1. No existe el “dato crudo” u objetivo

Como ya dijo en 2013 Lisa Gitelman en su muy citado libro “Raw Data” Is an Oxymoron: afirmar que un dato está “crudo”, es decir, desprovisto de intención, parcialidad o prejuicios, es simplemente erróneo. Los datos no surgen de la nada. La recopilación de datos y metadatos es constante, subrepticia y abarcadora: cada clic  y cada “me gusta” son almacenados y analizados en alguna parte. Estos datos son de todo menos “crudos”; no debemos pensar en ellos como un recurso natural, sino como un recurso cultural que necesita ser generado, protegido e interpretado. Los datos son “cocinados” en los procesos de recolección y uso (procesos que, a la vez, son “cocinados”); y no todo puede ser, ni es, “reducido” a los datos o “dataficado”. Por tanto, los conjuntos de datos, por muy big que sean, pueden esconder errores, vacíos y arbitrariedades.

  1. Los datos no son el “nuevo petróleo”

Ya la comparación no es muy afortunada en los tiempos del cambio climático. Pero aunque el “valor” es una de las uves asociadas a los big data (junto con volumen, velocidad, variedad, veracidad y otras palabras que empiezan con uve), los datos no son valiosos en sí mismos; hay que transformarlos en utilizables, analizables y accionables para poder extraer valor de ellos. “Limpiar datos” desestructurados y desconectados (es decir, no comparables ni relacionables) es posiblemente la tarea más ardua y desagradecida en la gestión de datos. En resumidas cuentas: los datos son la base de la información, pero no son información.

  1. No se necesitan big data para hacer buenos análisis de datos

Ahora estudiosos y estudiosas, como Jennifer  Gabrys, Helen  Pritchard y Benjamin Barratt, hablan de datos “suficientemente buenos” (good enough data). Se refieren, por ejemplo, a datos generados por personas no expertas (crowdsourced data). Estos datos pueden ser la base de potentes proyectos como algunas de las aplicaciones de la plataforma Ushahidi que han servido para organizar ayuda humanitaria y asistir a víctimas en casos de conflicto armado y desastre. En estos casos, los datos proporcionados por la gente sobre una crisis se amasan, verifican y visualizan en mapas interactivos que están revolucionando la asistencia humanitaria.

  1. Todo el mundo miente…

Los big data pueden servir para hacer estudios enormemente iluminadores. Seth Stephens-Davidowitz acaba de publicar Everybody Lies. Este libro –subtitulado algo así como: “lo que internet puede decirnos acerca de quiénes somos realmente”— es una muestra de que cómo la gente miente en las encuestas y posturea en las redes sociales, mientras que se “desnuda” cuando hace búsquedas en internet. Basado en el análisis masivo de las búsquedas en Google, otras bases de datos y sitios web, Stephens-Davidowitz descubre que la gente es mucho más racista, machista e innoble de lo que piensa o admite. Y es que los chistes racistas aumentan alrededor del 30% en el Día de Martin Luther King en los Estados Unidos, y hacer promesas “es una señal segura de que alguien no hará algo”.

  1. Y no todo el mundo tiene acceso a los big data

¿Quiénes amasan big data? Sobre todo los gobiernos (desde datos macroeconómicos o demográficos hasta datos procedentes de la interceptación de comunicaciones y la vigilancia) y las grandes corporaciones. Las revelaciones de Snowden en 2013 mostraron, por ejemplo, que los servicios de inteligencia del gobierno estadounidense, con la colaboración empresas privadas y otros gobiernos, habían establecido una tupida capa de vigilancia e interceptación datos sobre las comunicaciones de millones de personas en todo el mundo. Cathy O’Neil, en su libro Weapons of Math Destruction, muestra cómo los programas basados en big data aumentan la eficiencia de “la publicidad predatoria” y socavan la democracia. Otros estudiosos, como Sandra Braman, Zeynep Tufekciy y Seeta Peña Gangadharan, hablan de cómo los gobiernos, con la connivencia de algunas empresas, hacer perfiles, discriminan a grupos vulnerables y potencian la vigilancia indiscriminada, omnipresente y preventiva.

Por otro lado, el movimiento open data hace campaña para que los datos públicos sean abiertos, accesibles y usables. Y muchos gobiernos, grandes y pequeños como por ejemplo Irekia, se han apuntado a  abrir los cofres de sus datos, y cada vez hay más presión para que este movimiento se extienda.

  1. Los datos, big o small, no son para todo el mundo

En un alarde de entusiasmo, Simon Rogers comparó en 2012 el análisis de datos con el punk: “cualquiera puede hacerlo”. Bueno…, pues no es así exactamente. No solamente los big data no están disponibles para cualquier punk, sino que, como Daniel Innerarity señala, las herramientas para convertirlos en analizables y útiles no están al alcance de cualquiera tampoco.

  1. Sin embargo, los datos tampoco son inaccesibles

Pero las barreras para acceder tanto a datos como a las herramientas para usarlos han ido cayendo en los últimos años. Forensic Architecture, con Amnistía Internacional, ha creado un modelo interactivo de la prisión más notoria de Siria utilizando los recuerdos de los sonidos de la cárcel narrados por supervivientes que habían sido retenidos en la oscuridad. El proyecto, llamado Saydnaya: Dentro de una prisión de tortura siria, tiene como objetivo mostrar las condiciones dentro de la prisión. Cuando los datos no están disponibles, hay organizaciones que los generan. WeRobotics pone en circulación “drones comunitarios” para captar datos sobre las condiciones de los glaciares en Nepal, por ejemplo, con el objeto de analizarlos y lanzar alarmas. InfoAmazonia, entre otras cosas, ha publicado un calendario que superpone el tiempo contado por los pueblos indígenas del Río Tiquié y el tiempo medido en el calendario gregoriano, en un diálogo que nunca tuvieron antes.

Más cerca, en nuestro entorno, estudiantes del Programa universitario de postgrado “Análisis, investigación y comunicación de datos” de la Universidad de Deusto publicaron este año un informe sobre basuras marinas a nivel estatal, en colaboración con la Asociación Ambiente Europeo, que tuvo repercusión en medios y generó un debate sobre los plásticos en el mar. La empresa Bunt Planet utiliza infraestructuras de datos para trazar redes eficientes e inteligentes. Y el centro de investigación DeustoTech aplica robótica y big data para diseñar la movilidad del futuro.

Cuesta adquirir las habilidades, pero programas como el nuestro están al alcance de quien quiere echarle ganas, tiene curiosidad y está abierto/a aprender.

Miren Gutiérrez

Directora del Programa universitario de postgrado “Análisis, investigación y comunicación de datos” de la Universidad de Deusto

 

*Este post es la versión completa de un artículo publicado en Noticias de Gipuzkoa.

Beginning of “data activism”

“Citizens’ Media Meets Big Data: The Emergence Of Data Activism” (Milan & Gutiérrez 2015) was the first study that, in 2015, labelled citizens’ engagement with the data infrastructure “data activism”. Since then, other authors and sites have started to deal with the issue from the same perspective. It was the beginning of an interesting conversation.

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Other studies that specifically mention or use this pioneering study include:

  1. The Datafied Society- Studying Culture through Data  (Schäfer and van Es 2017): Alternative cartographies and bottom-up initiatives that reinstate what’s missing in big data are exemplary for how data-based initiatives can be appropriated for community advocacy, ‘civic action’ (Schäfer 2016), ‘agency’ (Kennedy, Poell & Van Dijck 2015) and ‘data activism’ (Milan & Gutiérrez 2015).
  2. “Technopolitics in the Age of Big Data: The Rise of Proactive Data Activism in Latin America” (Milan and Gutiérrez 2017): “We identify two forms of data activism: proactive data activism, whereby citizens take advantage of the possibilities offered by big data infrastructure for advocacy and social change, and reactive data activism, namely grassroots efforts aimed at resisting massive data collection and protecting users from malicious snooping” (Milan & Gutierrez, 2015).
  3. The Routledge Companion to Media and Activism: “And while critique is necessary, it is not sufficient: ‘Citizen [should] take a critical approach to big data, and appropriate and manipulate data for advocacy and social change” (Milan & Gutierrez, 2015).
  4. Big Data desde el sur: de los medios a las mediaciones, de la dataficación al activismo de datos: “Hace casi treinta años, el comunicólogo Colombiano-Español Jesús Martín-Barbero, nos urgió a trasladarnos ‘de los medios a las mediaciones’, esto es, de los análisis funcionalistas centrados en los medios, hacia la exploración de las prácticas diarias de apropiación de los medios a través de las cuales los actores sociales desarrollan su resistencia frente a la dominación y la hegemonía (1987). Sostenemos que, en el escenario actual, ha llegado la hora de trasladarnos de la dataficación al activismo de datos (Milan & Gutierrez, 2015), para examinar las diversas maneras en las que los ciudadanos y la sociedad civil organizada en el Sur Global se involucra en prácticas de datos horizontales en pro del cambio social, así como en la resistencia a los usos “oscuros” del big data, que incrementan la opresión y la desigualdad.”
  5. The materiality of data transparency and the (re)configuration of environmental activism in the Brazilian Amazon: “The critical literature on the epistemological and political aspects of data has been able to fruitfully highlight the limitations of the mainstream concepts concerning the role of (open) data in society (Milan, 2013; Milan & Gutierrez, 2015; Schrock & Shaffer, 2017).”
  6. Datafication & Discrimination Koen Leurs (Utrecht University) & Tamara Shepherd (University of Calgary): “Alternative cartographies and bottom-up initiatives that reinstate what’s missing in Big Data are exemplary for how data-based initiatives can be appropriated for community advocacy, “civic action” (Schäfer, 2016), “agency” (Kennedy, Poell and Van Dijck, 2015), and “data activism” (Milan & Gutiérrez, 2015).”
  7. ¿Tecnologías para la transformación? Los medios sociales ante el cambio político y social: “En este sentido, la ciudadanía puede empoderarse en las redes digitales, entendiendo este proceso como el desarrollo de la capacidad de participar activamente y controlar su actividad comunicativa, tanto en la producción
    como en la distribución y el consumo (Milan & Gutiérrez, 2015).”
  8. Big Data from the South: From media to mediations, from datafication to data activism: “We argue that in the present scenario it is about time to move from datafication to data activism (Milan & Gutierrez, 2015), and examine the diverse ways through which citizens and the organized civil society in the Global South engage in bottom-up data practices for social change as well as resistance to “dark” uses of big data that increase oppression and inequality.
  9. Postcolonial Mediations: However, this chapter highlights data-based initiatives can be appropriated for community advocacy, “civic action” (Schäfer, 2016), “agency” (Kennedy, Poell and Van Dijck, 2015), and “data activism” (Milan & Gutiérrez, 2015).
  10. Sistema de Información para la incursión al Periodismo de Datos: “Vivimos en una era en la que estamos rodeados de datos, cada segundo generamos datos, como en sensores aéreos, aparatos móviles, lectores de identificación de radio frecuencia, etc. (Milan & Gutiérrez, 2015).”
  11. What does the term data activism refer to, exactly? Is it activism focused on data, or using data for activism? “Data activism can be defined as ‘new social practices rooted in technology and data’, which ‘take a critical approach to big data’ and use digital technology and data politically and proactively to foster social change (Milan and Gutierrez 2015, 125). Proactive data activism is an ‘emerging’ phenomenon in the ‘field of action’ that combines ‘communicative practices’, technology and information ‘at its outermost complexity’ (that is, big data), and ‘collective organising’ (ibid., 133).”
  12. Data Activism in Light of the Public Sphere: “Data activism involves a series of practices ‘at the intersection of the social and the technological dimension of human action,’ aiming at either ‘resisting massive data collection,’ in the case of reactive data activists, or ‘actively pursuing the exploitation of available data for social change,’ in the case of proactive data activists (Milan and Gutiérrez 2015, 127).”

  13. Dataviz: A package of domain-specific visualizations and languages for the Pharo live coding environment: “Dataviz is a companion package for Grafoscopio (Luna Cárdenas 2014) that puts together several examples of Domain Specific Visualizations and Domain Specific Languages (DSV, DSL, respectively) developed with the Roassal agile visualization engine (Bergel 2016) in the fields of data activism (Milan and Gutiérrez 2015), civic hacking (Schrock 2016).”
  14. Tesis de grado en opción al título de Ingeniero Industrial: “Big Data son también los procesos de indexación de lasactividades en internet y los metadatos resultantes de la vigilancia digital de los gobiernos. Finalmente, son el resultado del proceso de “datificación”, es decir, la habilidad de convertir en datos muchos aspectos de la realidad que nunca habían sido cuantificados antes. (Milan and Gutiérrez, 2015).”

“Archives sauvages : construction de contre-récits, cartographie radicale et infrastructures de données”

Hace poco estuve dando una charla en Centre d’études ibériques et ibéro-américaines, de la Université Toulouse Jean Jaurès. No es muy frecuente que me inviten a hablar a historiadores/as y expertos/as en literatura y cultura, pero fue una experiencia muy interesante. Mi charla se tituló “Archives sauvages : construction de contre-récits,
cartographie radicale et infrastructures de données”. Al principio hubo muchas caras raras, pero conforme empezamos a hablar de cómo la infrastructura de datos y otras tecnologías se están aplicando a estudiar archivos antiguos, el ambiente se fue caldeando.

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Un ejemplo es la edición en coreano del siglo XIII del canon budista, incluye 52 millones de caracteres distribuidos en 166.000 páginas. Examinado con métodos tradicionales, historiadores e historiadoras tenían que recurrir al análisis selectivo de fragmentos, con lo que se llegaba a conclusiones “sin tener una idea integral” del todo (Lancaster 2010). Esta forma de trabajar en la investigación académica ha hecho que el conocimiento haya estado “determinado y limitado por externalidades como el acceso, la disponibilidad y el tamaño del material” (ibíd.). Hoy en día la infraestructura de datos permite el estudio integral con enorme precisión de casi cualquier corpus documental digitalizado; e impulsa un cambio en la investigación, en la que ahora cobra mucha más importancia la validación de las fuentes, la generación de una “hermenéutica de datos” y las formas de comunicar conocimiento (Sapping Atenttion, 2012). Con las nuevas herramientas digitales, ahora se pueden generar búsquedas que exploren la evolución de un glifo en el tiempo escrutando un documento complejo y extenso como el canon budista en su totalidad.

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Del canon budista pasamos a mapas de barcos. Un mapa generado por un equipo de historiografía que muestra las travesías de los balleneros norteamericanos del siglo XIX durante 25 años (de 1830 a 1855), basado en las bitácoras del teniente Matthew Maury (ver https://www.youtube.com/watch?v=Tn7fQ5mYHPA). Y de ahí a muchas otras cosas que nos duraron las dos horas de la charla más dos más de la comida. 😉

Apertura de conferencia internacional ECREA

Inauguré hace poco, con una charla magistral sobre el activismo de datos, la conferencia internacional titulada “Responsabilidad social corporativa y activismo ciudadano en tiempos de perturbación política”, de la Sección de Comunicación Organizacional y Estratégica de la European Communication Research and Education Association (ECREA), que se celebró entre el 1 y 2 de febrero, en la Universidad de Málaga, invitada por la profesora Isabel Ruiz-Mora (Universidad de Málaga). El Profesor Øyvind Ihlen (Universidad de Oslo, Noruega) fue el otro conferenciante.

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La experiencia resultó súper gratificante, con un interesante debate sobre el activismo ciudadano. Se presentaron treinta trabajos en nueve paneles.

Tecnopolítica: Charla en la Universidad de Sevilla

Estuve en la Universidad de Sevilla, invitada por Francisco Sierra, director general del Centro Internacional de Estudios Superiores de Comunicación para América Latina, CIESPAL, hablando de tecnopolígica y de cómo las personas y organizaciones del tercer sector usan la infraestructura de datos para movilizarse, organizarse y actuar.  La charla se enmarcó dentro del ciclo del Seminario permenente de Ciberdemocracia

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La charla se centró en cómo el uso de la infraestructura de datos da lugar a una nueva forma de ciudadanía al:

  • Empoderar a la gente y colocarla en la mesa de decisiones y cambiar el concepto de quién es experto/a;
  • Generar esferas públicas alternativas digitales para la participación y la acción;
  • Alterar la forma en la que la gente ejerce su agencia democrática (i.e. generando sus propios datos, usos y mapas) y
  • Coonvertirse así en una nueva forma de tecnopolítica que expande los espacios y la capacidad para la acción política.