Conspiraciones tóxicas

Espero que los autores del libro titulado así no se molesten de que lo use como título para este post… Acabo de leer el libro, y aunque han pasado unos cuatro años desde su publicación, lo recomiendo a quien quiera saber más de la “secreta influencia” de los lobbies en nuestro país.

El libro rastrea la mano oculta de los lobbies en la regulación de las telecomunicaciones, la urbanización, los productos tóxicos o el uso del agua, en la seguridad nuclear, en las autorizaciones de los medicamentos y en la penetración de los transgénicos, entre otras cosas. El cuadro que emerge de la investigación global es escalofriante: los intereses de las empresas y conglomerados con suficiente poder económico como para emplear a potentes “influenciadores políticos” pasan sistemáticamente por encima de los intereses de la ciudadanía en materia de medio ambiente y salud, incluso en asuntos en los que reina el consenso público.

Además, los lobbies en Europa no están obligados a prácticas éticas y de transparencia, y en España no existen normas que regulen el sector.

En una entrevista con lectores de El Mundo, Rafael Carrasco, Miguel Jara y Joaquín Vidal –los autores del informe— decían que “el poder económico de las industrias contaminantes tiene más peso que las inquietudes ambientales de los ciudadanos. Para los partidos, el medio ambiente es una etiqueta rentable electoralmente de la que se olvidan rápidamente. Los lobbies están presentes en todos los grandes partidos, y ese es el gran problema que tiene la gestión pública del medio ambiente. ¿Solución? Tal vez con más participación de los ciudadanos en esa gestión, para contrarrestar el poder de los lobbies”.

Decían también que estar informado/a es una buena forma de tratar de que las cosas cambien. Eso.

Otra vez en el banquillo….

Escribo estas líneas desde Copenhague, ciudad que aspira al título de metrópoli verde del mundo en 2015. Lo cual es, cuando menos, irónico.

Aquí nos hemos desplazado un equipo de Greenpeace de ocho países, y Juan López de Uralde –mi predecesor en la dirección ejecutiva de Greenpeace España—, que está en el banquillo por protestar por la inacción de los políticos ante el cambio climático en la Cumbre del Clima de Copenhague de 2009.

Y digo yo que, si Copenhague quiere ser referente en la lucha contra el cambio climático, lo primero que tendría que hacer es no perseguir el activismo climático con cárcel, ¿no?

Al menos, ahora sabemos que los activistas no tendrán que volver a la cárcel… Pero ¿cómo ha sido el proceso?

9:00.
-Antes de entrar, nos dicen que podría no haber veredicto hoy. Una veintena de activistas con camisetas de Greenpeace rodea a los acusados, que posan ante la prensa con una pancarta que dice: “se necesita actuar por el clima ahora más que nunca”. Una alfombra roja conduce a la puerta del tribunal.

9:30.-
Entramos en la sala de audiencias de un tribunal en Rådhuspladsen, el corazón de la ciudad. Fuera comienza a chispear una débil lluvia.

La sala está llena. Además de los activistas, hay periodistas y miembros de Greenpeace de diversos países.

El fiscal trata de introducir nuevas pruebas de falsificación, el juez las rechaza.

Toma la palabra el fiscal. Pronto saca a colación el “Párrafo de la reina”. Luego habla de la falsificación de documentos. Asimismo, menciona el historial legal de algunos de los activistas, que, según él, debería significar un agravante.

(El murmullo de las traducciones a varias lenguas envuelve las declaraciones).

El fiscal admite que la Policía no hizo un trabajo muy bueno al permitir que los activistas se colaran en el palacio donde tenía lugar la reunión final de la COP 15 (como se conoce la Conferencia de las Partes sobre Cambio Climático de las Naciones Unidas). Pero eso no es óbice, dice, para que los activistas sean perdonados.

Además, los activistas deberían estar sujetos a la ley, como cualquier ciudadano, independientemente de la cumbre, y deben ser castigados de acuerdo con la ley.

El fiscal dedica una gran cantidad de tiempo a justificar la prisión preventiva que se impuso a los activistas.

Sobre el “Párrafo de la reina”, dice que tanto el tribunal superior de justicia como el Ministerio de Justicia han estado de acuerdo en aplicarlo en este caso, y menciona un par de casos en los que se ha aplicado. Uno de ellos tiene que ver con un individuo que amenazó por email con poner unas bombas contra la reina (!). Además, continúa, los medios internacionales estaban presentes y expusieron

Los activistas no tienen los mismos derechos que los periodistas.

Por tanto, pide sesenta días de prisión, con suspensión de sentencia, y una multa de 3.000 coronas para todos y todas, menos para Victor Rask, quien tiene antecedentes, para quien pide setenta días y 5.000 coronas. Además, GP Nordic deberá pagar una multa no menor de 200.000 coronas (unos 30.000 euros). Y los activistas extranjeros deberán ser deportados y no pisar suelo danés en seis años (bufido de algunos periodistas locales).

11:00.-Toca el turno a nuestros abogados, Jakob Arrevad, Niels Forsby y Steen Beck.

Jakob dedica un tiempo a explicar la excepcionalidad del caso. La protesta estaba justificada porque habían cerrado las puertas a la sociedad civil en la COP15 y era la última oportunidad de hacer llegar el mensaje a los líderes reunidos en Copenhague.

El hecho de que la Policía se haya sentido avergonzada por el fallo de seguridad no debería ser razón para un castigo más duro en absoluto.

(El gélido aire del anémico verano danés contrasta con la ascendente temperatura dentro de la sala. El fiscal se saca la chaqueta).

La ley no contempla ninguno de los actos de Greenpeace. Se trata de un acto de libertad de expresión.

Jakob lee un texto: “nuestros niños deberían poder mirar al cielo y verlo limpio, etc. etc.”. Hasta la reina estaría de acuerdo, dice. ¿Sabéis por qué? Era una cita de la reina de 2010.

La falsificación de documentos no podría haber engañado a nadie, menos a la Policía, que, sin embargo, entró en el juego. Por tanto, no hubo tal falsificación.

11:50.-Receso.

12:00.– De nuevo habla Jakob. Alude a la acusación de allanamiento de morada, el “Párrafo de la Reina” y también, de nuevo, a la acusación de falsificación de documentos.

Y liga la acción de Greenpeace a legislación y precedentes en Europa, que antepusieron los derechos humanos a las supuestas infracciones. Asimismo, incluye algunos casos daneses que apoyan esta perspectiva. En casos excepcionales como éste, prevalecen los derechos humanos. Los jefes de Estado no pueden reclamar privilegios.

13:00.-Receso.

14:00.- Es el turno de Niels. Él pide la absolución por todos los cargos. “Se trata de un caso de libertad de expresión en un momento crucial”.

Algunos de los activistas ni siquiera entraron en el Palacio, ¿deberían ser también castigados?

Niels se declara muy sorprendido de que el “Párrafo de la Reina” haya sido sacado a colación desde el principio porque debería ser usado sólo para actividades contra la reina, y la acción de Greenpeace no tuvo nada que ver con ella. La reina era irrelevante. El mensaje estaba dirigido a los líderes allí reunidos.

Las circunstancias fueron muy diferentes de lo que los parlamentarios imaginaron cuando trabajaban en las leyes que se han traído a colación.

14:30.- Steen habla de los cargos de deportación.

(El fiscal sacude rítmicamente las piernas con impaciencia o quizás con nerviosismo).

La multa es excesiva. Otra impuesta a Greepeace Nordic anteriormente ascendía solo a 50.000 coronas. Se está pidiendo 200.000 coronas, “un alto precio por el derecho de expresión”.

Los activistas no fueron una amenaza en ningún momento para la sociedad que justifique una deportación. Greenpeace tiene un largo historial de acción pacífica.

14:45.- Hay un intercambio entre los abogados y el fiscal sobre detalles de sus declaraciones.

14:50.-Hablan los activistas. Primero lo hace Juantxo.

Estuve 20 días en prisión por hacer una protesta pacífica –dice—, pero efectiva para llamar la atención de los líderes, y para que la COP15 fuera un éxito. Todo fue absolutamente pacífico. No pusimos a nadie en riesgo, pero el mensaje llegó claro y alto. Nosotros cumplimos nuestro objetivo, los líderes no.

“Sea lo que sea lo que se decida sobre nosotros, el hecho es que las emisiones globales siguen aumentando; el cambio climático continúa empeorando, y los líderes mundiales no hacen nada sobre ello. ¿No será ese el verdadero crimen?”

15:00.-
Nora interviene. Era necesario, dice, hacer algo para que nos escucharan. Por eso lo hicimos.

15:04.-
Joris Thijssen continúa desarrollando esta idea. Estaba en juego demasiado. “No lo hicimos porque era divertido”, dice. Llegaron las 24 horas finales y no había un acuerdo global y vinculante que suponga una solución para el cambio climático. Líderes como Al Gore han justificado un acto de desobediencia civil cuando todo lo demás falla. En juego estaba la destrucción del planeta.

Todos los activistas nos sumamos a la protesta a titulo individual, dice, y cuando fue requerido, nos presentamos motu proprio. Lo hicimos con toda honestidad porque no había más remedio. Joris pide al juez que tenga esto en cuenta a la hora de emitir su sentencia.

15:10.-
El juez cierra la sesión y anuncia que el veredicto se dará el próximo lunes, a las 12:30.

15:30.-
Nos reunimos el equipo de Greenpeace. La impresión general es que el fiscal ha sido pasivo y rutinario, frente a la sólida presencia de Greenpeace materializada en los voluntarios y voluntarias presentes, nuestros tres abogados y sus impecables defensas, y las emocionantes declaraciones de los acusados y acusadas.

Sólo queda esperar.

Hasta siempre Rainbow Warrior II; !hola Rainbow Warrior III!

Hoy despedimos al Rainbow Warrior II, a la espera de recibir al nuevo Rainbow Warrior –el heredero de esta estirpe de “guerreros” dedicados a la defensa del medio ambiente.

Nuestro viejo compañero de fatigas, el Rainbow Warrior II, se quedará en las costas de Bangladesh como barco hospital para apoyar el trabajo de Friendship, una ONG especializada en asistencia médica a las comunidades empobrecidas de este país. Su nuevo nombre es Rongdhonu, “arco iris” en bangladesí. ¿Qué mejor final para un Guerrero del Arco Iris?

Uno de los pocos lugares que va a visitar el nuevo Rainbow Warrior en su primera travesía será Barcelona. !Y estamos exultantes! Si no hay cambios de última hora, está previsto que el nuevo buque de Greenpeace esté en el puerto barcelonés entre los días 19 y 23 de diciembre.

El Rainbow Warrior representa lo que somos y es en todo el mundo un icono de la defensa del medio ambiente. No es el único barco de nuestra organización, pero sí es el que ha captado mejor la imaginación de gentes de todo el mundo.

Desde que comenzó a navegar el primer Rainbow Warrior, en 1978, el barco se constituyó en un testigo incómodo que se oponía a las agresiones contra el medio ambiente. La nave ha sido el icono de la acción directa no violenta en todo el mundo. Se ha interpuesto entre ballenas y arpones, entre el océano y barriles de residuos nucleares, entre islas y pruebas nucleares, entre el mar abierto y barcos militares que iban a la guerra, entre muelles y cargamentos de madera procedente de la tala ilegal…

El nuevo Rainbow Warrior llega veintiséis años después de que dos bombas colocadas por agentes del servicio secreto francés hundieran el primer Rainbow Warrior en la bahía de Auckland, Nueva Zelanda, y provocaran la muerte del fotógrafo Fernando Pereira.

Tanto el primer Rainbow Warrior como el segundo fueron en sus inicios embarcaciones de pesca con red de arrastre. La nueva nave será la primera que se construye desde el principio para la flotilla de Greenpeace. Diseñado como un barco de navegación, sus impresionantes mástiles de marco en “A” se alzarán 54 metros por encima del agua, ayudando a Greenpeace a reducir su huella de carbón y a servir como ejemplo a otros.

Esta nueva “edición” del legendario Rainbow Warrior será, de hecho, la primera de la historia específicamente construida con tecnología avanzada y sostenible.

Fueron los indios Cree quienes contaron a Bob Hunter, uno de los fundadores de Greenpeace, una profecía que decía “llegará un tiempo en que los pájaros caerán del cielo, los animales de los bosques morirán, el mar se ennegrecerá y los ríos correrán envenenados. En ese tiempo, hombres de todas las razas y pueblos se unirán como guerreros del arco iris para luchar contra la destrucción de la tierra”. El Rainbow Warrior III desempeñará un papel vital precisamente para evitar el cambio climático, la explotación petrolífera del Artico y “que los pájaros caigan del cielo”.

La construcción del nuevo Rainbow Warrior ha sido posible gracias a las generosas aportaciones de muchas personas en todo el mundo. Desde aquí, a todas ellas, muchas, muchas gracias.

Fukushima y la crisis económica

Ahora que tengo más tiempo para leer he dado con un interesante artículo de Denis Duclos –antropólogo francés y autor de Pourquoi tardons-nous tant à devenir écologistes? (y digo yo: ¿por qué?)– en Le Monde Diplomatique que establece una correlación entre el desastre de Fukushima y la crisis económica.

Hete aquí que correlaciones haylas.

Duclos dice que la crisis financiera desatada en 2008, el accidente de Fukushima del 11 de marzo (y las crisis de régimen en muchos estados árabes) tienen en común que “debilitan pilares fundamentales del sistema: su base energética, su modo de orientación del trabajo humano a través del dinero, y su necesidad de estabilidad política. Expresan en cada uno de estos terrenos un mismo estilo excesivo que conduce al peligro tecnológico inaceptable, al riesgo financiero incontrolable o la férula autoritaria insoportable. Revelan la fuerza de las tendencias que se oponen a su preservación: dinámicas naturales; resistencia humana de sociedades enteras que rechazan su propio sometimiento al desorden, a la contaminación o a autoridades descarriadas”.

Aparentemente, Declos no está solo. Otro antropólogo belga, Paul Jorion, que ve metáforas que relacionan la crisis financiera con el desastre de Fukushima porque, mientras en un caso se vierte agua para enfriar los núcleos, en el otro se vierten billones para paliar la implosión de la burbuja.

En todo caso, Declos advierte de los peligros de forzar el curso de las cosas.
“Forzar el trabajo humano con exigencias financieras, forzar la naturaleza con tecnologías peligrosas, forzar la vida política con el control de las masas…”. Utilizando el arma de la duplicidad: en todos estos ámbitos, “se disimula la dimensión de los daños”. Tepco, la empresa que operaba la central nuclear de Fukushima, se ha hartado de minimizar el desastre.

El final del artículo se dedica a denunciar a los gobiernos que hacen gala de “un estilo de gobierno arbitrario, peligroso y predador, al servicio de tres tipo de agentes de dominación, en detrimento de la libertad de disponer de su trabajo, gozar de la naturaleza sin destruirla…, y participar sin obstáculos de la comunidad política humana”.

Una visión muy negativa pero, según lo veo yo, aguda y relevante para una sociedad que antepone los intereses de una clase privilegiada a los de la mayoría; que genera una contaminación que hará el clima incontrolable; que apuesta por una economía globalizada basada en el consumismo, el crecimiento por el crecimiento, la especulación y la sobreexplotación de la naturaleza…
or suerte, y aunque tardemos tanto en hacernos ecologistas como dice Declos, cada vez somos más los y las que trabajamos por un mundo más seguro, más justo y en armonía con la naturaleza.

Gas: Más limpio, No Más Frío

Cuando veo en la portada de The Economist un título como Natural Gas: Cleaner, Not Cooler, me animo pensando que algo está cambiando. El heraldo del capitalismo (bien escrito y con ironía, eso sí) afirma que la solución para el cambio climático no es el gas. Y en portada.

Parecerá una obviedad, pero una de las preocupaciones de los ecologistas era que, cerrado el camino nuclear tras el desastre de Fukushima y patentes los daños que producen los combustibles fósiles (un 80% de las emisiones de CO2 es atribuible a ellos), el sector energético se lanzara alegremente a abrazar el carbón o el gas natural.

(¿Que por qué leo estas revistas? Porque las cosas cambiarán de verdad cuando seamos muchos más, y ellas son un termómetro de por dónde van las cosas en ciertos sectores… Me desanimo mucho, en cambio, cuando leo en Bloomberg que la industria empieza a ver el Ártico como una Meca del sector, sin ninguna mención si quiera a los daños irreversibles que puede causar perforar en ese delicado ecosistema. Además es una aberración: resulta que el cambio climático, que hace posible perforar porque significa una capa de hielo más fina, !empeorará cuando se saque ese petróleo escondido!).

El artículo de The Economist habla de cómo se está dando un boom en el sector del gas que tiene su expresión en las nuevas explotaciones de gas no convencional (gas de esquisto o el fracking, antes económica y técnicamente inviable) y en el crecimiento del sector del gas natural licuado. La revista predice que, si el boom continúa, el gas sustituirá al carbón como el segundo combustible “favorito” del mundo.

Es también obvio que, puestos a elegir, el gas es mejor que el carbón: una tonelada equivalente de petróleo (TEP) de gas equivale a 2,1 toneladas de CO2, mientras que un TEP de carbón equivale a 3,8 toneladas de CO2.

Sin embargo, hasta The Economist admite que el gas no es la respuesta al cambio climático. Produce menos, pero produce CO2. “Si el gas es abundante y suficientemente barato para sustituir al carbón…, también podría estar en situación de reemplazar a la energía nuclear –que no produce carbono— y a las energías renovables. Y si eso ocurre, se emitirá más dióxido de carbono de lo que sería el caso de otra forma”, advierte el artículo.

“Un escenario recientemente publicado por la Agencia Internacional de Energía –continúa la revista— predice que, para 2035, el aumento de la demanda energética junto con la reducción del uso de energía nuclear y renovable en un mundo aficionado al gas podría perfectamente cancelar los logros obtenidos por reemplazar el carbón por el gas”.

El uso del gas natural sólo ha de entenderse como el combustible de menores emisiones como tecnología puente hasta que consigamos un sistema eléctrico al 100% basado en renovables.

Dejando de lado la referencia favorable a la energía nuclear –tras Fukushima sobran las palabras, aunque parece que The Economist no lo ha registrado— y que, además, la energía nuclear sí causa emisiones de CO2 en su etapa de proceso (minería, fabricación, construcción de centrales, mantenimiento, transporte, etc.), éste que apunta la revista británica es un riesgo importante y por eso los pasos dados en favor de las renovables en Alemania, en detrimento de nucleares y energías fósiles, son un modelo.

El buen ejemplo de Alemania, que no cede a gas o carbón y se va directa a las renovables, es doblemente interesante: desde el punto de vista económico y ambiental.

En el documento “Planificación energética indicativa para 2020” que publicó el Ministerio de Industria el verano pasado se incluye una valoración muy significativa: para mantener lo más bajo posible el precio del gas, se reconoce que sería necesario reducir las emisiones de CO2 entre un 25 y 40%. Es decir que, ya sea para proteger la economía o el planeta, hay que emplear renovables, y el gas sólo entra en la ecuación para ayudar a las renovables en su transición a un sistema 100% renovable.

De lo contrario, nos encontraremos con más emisiones de CO2 y, otra vez, con unas facturas exorbitantes. Igualito que hoy…

Stripmob por una causa: Detox!

Este pasado fin de semana, cientos de personas se desnudaron ante sucursales de Adidas y Nike en 29 ciudades de todo el mundo (incluida Madrid) y establecieron el récord guinnes del mayor striptease de la historia. Siendo Greenpeace, no se trataba solo de quitarse ropa en público…

El acto formaba parte de una campaña internacional en la que se desafíaba a los gigantes de ropa deportiva para que eliminen todas las emisiones peligrosas de su cadena de suministro y de sus productos, y se les retaba a ser los “campeones” de un futuro sin tóxicos.

El trabajo de campaña se basaba en un riguroso informe, “Trapos sucios”, que analiza el problema de la contaminación tóxica del agua causada por el vertido de sustancias químicas peligrosas por parte de la industria textil en China. Esta contaminación supone amenazas graves e inmediatas tanto para nuestros ecosistemas como para la salud humana.

¿Que por qué Nike, Adidas o Puma? Porque las principales marcas de ropa adquieren muchos de sus productos de proveedores en China. Aunque algunas de estas empresas cuentan con programas de Responsabilidad Corporativa, ninguna de las marcas analizadas en el informe tiene una estrategia eficaz para acabar con el problema de la contaminación del agua por vertidos industriales con sustancias peligrosas. La mayoría de estos programas se limitan a garantizar que los proveedores cumplan con las normas locales –que raramente tienen en cuenta los vertidos de las sustancias químicas peligrosas y persistentes que se destacan en el informe.

China tiene uno de los peores niveles de contaminación del agua del mundo, dado que hasta el 70% de sus ríos, lagos y pantanos afectados por todo tipo de contaminantes. Nike, Adidas y Puma fueron examinadas en detalle para este informe debido en parte a que las tres marcas han sido reconocidas como líderes en temas de sostenibilidad. Como parte de esta investigación, se ha prestado especial atención a las políticas y prácticas relativas al vertido de sustancias peligrosas al agua por parte de sus cadenas de suministro. Nike, Adidas y Puma han establecido un listado de sustancias restringidas en el que se especifica qué sustancias no deben estar presentes por encima de ciertos límites en sus productos finales. Sin embargo, no hay pruebas de que ninguna de estas marcas aplique medidas específicas para restringir el vertido de la mayor parte de las sustancias peligrosas al agua a través de las aguas residuales de sus proveedores, más allá de lo exigido por las legislaciones locales.

Greenpeace considera que hasta ahora estas marcas no habían hecho un esfuerzo importante para abordar el problema.

Tras publicar el informe, Puma –la tercera mayor empresa de ropa deportiva del mundo— ya se ha comprometido públicamente a eliminar todos los vertidos de sustancias peligrosas durante todo el ciclo de vida de sus productos y en toda su cadena de suministro para el año 2020, con una hoja de ruta concreta.

Enganchados a la incineración…

Varias comunidades autónomas siguen jugando con la idea de optar por la incineración para gestionar sus residuos sólidos urbanos (RSU), en vez de fomentar la reutilización, con la que está cayendo, o el reciclado, con el valor que tienen los residuos… Sólo los residuos orgánicos –que constituyen cerca del 50% en peso de nuestra bolsa de basura— podrían suponer una importante fuente de riqueza económica con beneficios sociales y medioambientales.

Y sin embargo, en el Estado español se recicla muy poco en comparación con Europa. Las opciones favoritas son quemar los residuos o llevarlos a vertederos.

La quema de residuos impide que éstos puedan aprovecharse. Esto es algo especialmente preocupante en España, donde el compostaje podría desempeñar un papel importante dado que es el país más árido de Europa, con un proceso irreversible de pérdida de suelos fértiles y desertificación.

Actualmente, el valor calorífico de los RSU se debe en gran medida a los plásticos, o en menor grado, al papel y a la madera, todos fácilmente recuperables y reciclables. Pero no son eficaces para recuperar cantidades significativas de energía en comparación con una adecuada política de reciclaje de materiales. El potencial de ahorro de energía del reciclaje de los RSU en España es muy superior al potencial de obtención de energía mediante incineración. Además, estas instalaciones emiten a la atmósfera sustancias químicas persistentes, tóxicas y bioacumulativas, como las dioxinas y los furanos.

Hay esperanzas de que algunos de estos proyectos se descarten. Pero estos proyectos podrían ir pasando de unos gobiernos a otros, como denunciaba hace poco el responsable de la campaña, Julio Barea. Entre los proyectos que “veremos que pasa” se encuentra el de Gipuzkoa, además de los de Navarra, Asturias, Galicia, Tenerife y Gran Canaria. Como advertía Julio, se corre el riesgo de que las empresas que gestionan las incineradoras trasladen los proyectos a otros lugares con menos remilgos.

Greenpeace ha demostrado que los modelos basados en la recuperación y reciclaje suponen la creación de entre 7 y 39 veces más empleos que con la incineración.

¿A qué esperamos para cerrar las puertas de las incineradoras y poner las bases para ir hacia soluciones con vocación de futuro?

GENDER/LANGUAGE: Rejecting the Derogatory ‘Feminine’

By Miren Gutierrez and Oriana Boselli

Español

What happens to language and the way women are addressed when they start to occupy positions of responsibility? Well, it depends on the language.

In Italian, most women prefer the masculine titles, because the feminine version (when it exists) is considered ludicrous, even derogatory.

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