Una empresa que gestiona big data para la CIA manejará también los datos mundiales de alimentación y pobreza

El Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (conocido por sus siglas en inglés ICIJ) acaba de poner a disposición de periodistas, investigadores y activistas una nueva herramienta, DataShare, que permite analizar y conectar informes largos y tediosos, así como documentos en diferentes formatos, como fotografías y PDF, con unos pocos clics. DataShare se basa en parte en la tecnología que el grupo de investigación desarrolló para analizar los Papeles de Panamá, por ejemplo. Una buena noticia.

Los periodistas estábamos pensando en sus posibles aplicaciones cuando nos cayó una losa informativa: la empresa de software financiada por la CIA e involucrada en tareas de inteligencia y contratos con el Ejército de Estados Unidos para diversas agencias de US, Palantirhabía firmado un acuerdo con el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (conocido como WFP) para analizar datos. Estamos hablando de los datos de 90 millones de personas muy vulnerables que el WFP ayuda a sobrevivir de diversas partes del mundo azotadas por guerras, hambrunas y desastres.

Las reacciones de los activistas que trabajan en el terreno de la protección de datos y privacidad se produjeron inmediatamente. Un grupo de 62 organizaciones, iniciativas y personas relevantes enviaron una carta abierta a David Beasley, director del WFP, y a varios de sus colegas para expresar su alarma y demandar que, entre otras cosas:

– Dé a conocer los términos del acuerdo en una muestra de transparencia y se comprometa a ser transparente con los contratos que firme con empresas privadas en el futuro.

– Divulgue información tanto sobre el proceso que llevó a la decisión de comprometerse con Palantir, como sobre la evaluación que acredita que Palantir cumple con las Directrices de Negocios y Derechos Humanos de la ONU.

– Establezca un panel independiente para revisar el plan del proyecto y las salvaguardas.

– Tome todas las medidas necesarias para enmendar el acuerdo a fin de garantizar la privacidad y la seguridad de las personas a las que presta servicios el WFP.

¿Por qué la alarma? Para empezar, el WFP está dirigido por David Beasley, partidario del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump; irónicamente, Trump ha estado reduciendo las contribuciones de los EEUU a la ONU. Las tácticas predatorias de Palantir para captar datos y código han llamado ya la atención.

En 2011, una empresa llamada I2 Inc demandó a Palantir alegando que había obtenido ilícitamente su algoritmo. Al final Palantir acordó pagar a 12 Inc unos 10 millones de dólares. También en 2011, Anonymous reveló un plan, que involucra a Palantir, para atacar a WikiLeaks. Palantir terminó disculpándose por su participación en el plan. Y en 2018, Christopher Wylie, un directivo de Cambridge Analytica (la compañía que obtuvo los datos de Facebook de 50 millones de votantes de EEUU), respondió en una investigación parlamentaria en el Reino Unido que los empleados de Palantir habían obtenido los datos en el “centro del escándalo de privacidad” que involucraba a Facebook. Palantir primero negó cualquier contacto con Cambridge Analytica, pero luego admitió que uno de sus empleados sí se había comunicado con dicha empresa. Este es el tipo de compañía con la que se asocia la agencia de la ONU.

Las 62 organizaciones que han firmado la carta a Beasley aseguran que algunos riesgos que conlleva este acuerdo incluyen:

– Desanonización. Cuando se fusionan y analizan grandes conjuntos de datos aunque sean anonimizados, que es la base del modelo de negocio de Palantir, se puede llegar a la identificación de las personas detrás de ellos. Incluso cuando los datos se almacenan por separado, el “efecto mosaico” presenta un riesgo. Una investigación de Harvard  indica que las formas tradicionales de privacidad y anonimización de datos que se centran en  eliminar información personal de los datos son “insostenibles e ineficaces”.

– Parcialidad. Otro riesgo involucra el uso de algoritmos para lanzar alarmas de “posible uso indebido”. El problema es que, para analizar los datos de WFP, seguramente Palantir usará sus propios algoritmos que (como todos los algoritmos) pueden contener sesgos. Pero es imposible saber qué sesgos pueden incorporarse a estos modelos. Se sabe que el filtrado algorítmico tiene un alto riesgo de incorporar sesgos y produce resultados de confiabilidad variable,  especialmente en el contexto de los datos relativos a poblaciones muy diversas.

– Derechos de datos. La última declaración del WFP indica que conserva el control total sobre los datos, el análisis y los resultados. Sin embargo, no explica qué significa “control” en un sentido legal, o si ese control incluye los algoritmos, datos con los que se les “entrena”, o inferencias hechas por tales modelos.

– Costos futuros: Si bien el acuerdo puede ahorrar dinero a corto plazo, también se deben evaluar los costos a largo plazo. Los costos de usar el sistema pueden aumentar con el tiempo, como lo experimentan otros clientes de Palantir, quienes se han quejado sobre la política de precios opacos de Palantir.

– Perjuicio de los principios humanitarios. El acuerdo puede socavar los principios humanitarios fundamentales del WFP. Por ejemplo, el WFP es un signatario de los Principios para el Desarrollo Digital, que establecen el uso transparente, inclusivo y equitativo de la tecnología.

– Transparencia y rendición de cuentas. Nada se ha compartido de forma transparente sobre el proceso en el que el WFP se ha comprometido con Palantir. Dada la gravedad de estas preocupaciones, la construcción de controles transparentes, tales como auditorías de terceros, adquisiciones abiertas y transparencia de contratos, parece esencial, dado el mandato que tiene el WFP de  defender la protección de los derechos humanos en todo el mundo.

Los gigantes Goliat siempre dominarán el panorama tecnológico; pero ¿tenemos que darles también acceso e información sobre las personas vulnerables que dependen de los programas de alimentos del WFP? Es verdad que las agencias de la ONU tienen enormes presiones de sus donantes para parecer y ser eficientes. Pero ¿no sería mejor que la ONU desarrollara herramientas propias, que pueda controlar, con organizaciones sin afán de lucro que compartan los valores de transparencia? No puedo dejar de preguntarme acerca de los David de este mundo que, como ICIJ, están tratando de utilizar la infraestructura de datos (es decir, el hardware, el software y los procesos necesarios para transformar los datos en valor) para aumentar la transparencia y la responsabilidad de los poderosos. El acuerdo entre Palantir y WFP suena como pedirle al despiadado Goliat que gobierne con justicia, responsabilidad y empatía.

Manual de fake news (III): El papel del periodismo y los medios

Algunos han olvidado que el y la periodista es la persona que vive, aplica y comparte los principios del periodismo, que, como Kovach y Rosenstiel establecieron, tiene como primera obligación la verdad, debe lealtad ante todo a la ciudadanía, mantiene su independencia frente a sus fuentes, ejerce un control independiente del poder y en su trabajo aplica el método de la verificación. Todo lo demás simplemente no es periodismo.

El periodismo es un sistema que las sociedades democráticas han creado para suministrar información veraz y relevante a la gente, generar debate y controlar al poder. Por eso habría que distinguir entre periodistas y sus imitadores e imitadoras. Esto es especialmente importante hoy porque los niveles de confianza en las instituciones europeas, especialmente en las periodísticas, es muy bajo. El índice de confianza Edelman de 2018 indica que,  en España, entre el 76 y el 80% de las personas temen que las noticias falsas se usen como “armas”, el nivel más alto en el mundo. En este índice, los medios de información están entre las instituciones que inspiran más desconfianza. Pero no todos los medios deberían experimentar el mismo descrédito porque no todos son iguales.

Hay medios periodísticos que se afanan por presentar los hechos de la manera más independiente y relevante posible. Por ejemplo,  Independent desacreditó unas fotografías que circularon por redes sociales que trataban de hacer pasar a manifestantes enfrentados en una protesta anti-Islam en Alemania en 2012 como refugiados radicalizados en Gran Bretaña en 2015. Diversos medios en nuestro entorno han establecido unidades, secciones o programas de factchecking, incluidos  “El Objetivo” (La Sexta),  “La Chistera” (El Confidencial),  “Verdad o Mentira” (InfoLibre),  Maldito Bulo y  “El Cazabulos” (eldiario.es) .

En español existen más iniciativas, incluidas  La Silla Vacía  (Colombia),  Detector de Mentiras (Estados Unidos),  Con Pruebas (Guatemala),  El Sabueso (México),  El Medio (Oriente Medio) y  Ojo Público (Perú). A nivel global, existe una asociación, la International Fact Checking Netwrok (IFCN), a la que pertenecen medios como The Washington Post y Le Monde y  Politifact  (creado por Tampa Bay Times y recientemente adquirido por el Instituto Poynter).

Algunos medios convencionales han dicho que ellos no establecen unidades de factchecking porque la verificación de hechos es, en realidad, parte del método periodístico y se debe aplicar a cualquier noticia. Sin embargo, la diferencia con estas iniciativas es que estas establecen espacios especializados en los que las mentiras se desmontan explícitamente una por una.

La preocupación por la desinformación toma más formas

Un  informe de Reuters revela, por ejemplo, que el crecimiento de las redes sociales para noticias se está ralentizando en algunos mercados y que las aplicaciones de mensajería se están volviendo más populares por ser más privadas y tender a no filtrar el contenido algorítmicamente. Según este estudio, el uso de WhatsApp para noticias está comenzando a competir con Facebook en varios mercados, entre ellos Malasia (51%), Brasil (46%) y España (32%). Además, solo una cuarta parte (24%) de las personas encuestadas piensa que las redes sociales hacen un buen trabajo al separar los hechos de la ficción.

De acuerdo con un reciente artículo de Bella Palomo y Jon Sedano, adoptar WhatsApp como herramienta de comunicación permite a los medios incrementar cualitativamente las fuentes disponibles y su tráfico, e incluso involucrar a los distintos públicos en tareas de verificación. La creación de la sección “B de Bulo” en el periódico Sur, usando WhatsApp como medio de comunicación, resultó en una mejora de la relación entre la redacción y sus públicos, dicen Palomo y Sedano. Otros medios, como Madito Bulo, tienen servicios de WhatsApp.

La encuesta de Reuters da un dato preocupante: casi un tercio de la muestra (29%) dice que a menudo o a veces evita las noticias. Es decir, no solamente los algoritmos nos encierran en pequeñas burbujas de información, también hay una parte de la población que se excluye conscientemente.

Otro problema es que los desmentidos de estas iniciativas de factchecking no tienen casi nunca el mismo eco que los propios bulos. Si la información veraz no se comparte de la misma manera que la falsedad viral, su daño no se puede contrarrestar realmente por muchas unidades de factcheckers que se funden; siempre irán por detrás.

El periodismo, sin embargo, también puede instigar e inspirar un debate sobre el papel de los y las periodistas, así como el de las plataformas, la ciudadanía, la regulación y la gobernanza de Internet. El papel del periodismo nunca ha sido más relevante.

Manual de fake news (Parte 2): los algoritmos también tienen sesgo

  • Segunda parte (aquí la primera) de un análisis sobre la propagación de informaciones falsas potenciada por los algoritmos. Se ha publicado antes en eldiario.es.
  • Son numerosos los estudios que demuestran que la probabilidad de que compartamos una información crece cuando estamos de acuerdo con ella.
  • “Aunque Internet ha brindado más oportunidades para acceder a información, los algoritmos dificultan que encontremos información desde puntos de vista críticos o diversos”, afirman expertos en sesgos cognitivos.

La inteligencia artificial permite prever en qué provincias españolas habrás más corrupción en el futuro

Los algoritmos definen la información que alcanza a cada usuario o usuaria.

 

Hay tres razones por las que las noticias basura se difunden tan rápidamente en las redes sociales, de acuerdo con Samantha Bradshaw y Philip N. Howard. La razón número uno son los algoritmos que ayudan a procesar, catalogar, seleccionar y priorizar cantidades masivas de información, pero que también permiten la personalización del contenido de forma que se crean “burbujas de filtro” que limitan los flujos de información y el intercambio transparente de ideas y perpetúan los sesgos. Básicamente, debido a estas burbujas, terminamos hablando con nuestras correligionarias acerca de los asuntos en los que ya estamos de acuerdo.

La mayor parte del filtrado de información que tiene lugar en las redes sociales no es producto de la elección consciente de los y las usuarias humanas, sino de cálculos algorítmicos de aprendizaje automático. Un sistema de aprendizaje automático es un conjunto de algoritmos que toman torrentes de datos en un extremo y escupe inferencias, correlaciones, recomendaciones y, a veces, decisiones en el otro extremo. Se trata del machine learning o el uso de técnicas estadísticas para “aprender” de forma que, basándose en datos, los algoritmos mejoran progresivamente en el cumplimiento de una tarea sin haber sido programados específicamente para ello. Esta tecnología ya es ubicua: todas las interacciones que tenemos con Facebook, Google, Amazon y otras plataformas están habilitadas por sistemas de aprendizaje automático. Estos fragmentos de código toman decisiones al personalizar el contenido y adaptar los resultados de búsqueda para reflejar nuestros intereses individuales, comportamientos pasados e incluso la ubicación geográfica.

Bradshaw y Howard dicen que la curación del contenido algorítmico tiene consecuencias importantes en la forma en que se nos ofrecen noticias online. En el periodismo convencional, periodistas humanas seleccionaban las fuentes de información, verificaban los datos y elaboraban las noticias, y sus editores (en su mayoría hombres) decidían si publicarlas o no, una función que se ha llamado en inglés gatekeeping (papel de “portero”). Los públicos decidían a qué medio acudir para informarse, pero en su mayor parte desconocían qué noticias habían sido excluidas. Ahora son los algoritmos los que determinan qué información se disemina a qué personas.

La popularidad de una noticia, el grado en que esta provoca indignación, los sesgos de confirmación y el nivel de implicación de las personas con los contenidos son cada vez más importantes para impulsar su propagación. Si se conjugan estos factores, los contenidos se vuelven virales a enorme velocidad y escala, independientemente de si son veraces o no. “Aunque Internet ha brindado más oportunidades para acceder a información, los algoritmos dificultan que encontremos información desde puntos de vista críticos o diversos”, concluyen Bradshaw y Howard.

Presentes en las redes más comunes

Numerosos estudios indican que los sesgos algorítmicos están presentes en todas las plataformas. Un ejemplo: un algoritmo de inteligencia artificial aprendió a asociar a las mujeres con imágenes de cocinas basándose en decenas de miles de fotografías de internet porque hay más mujeres que aparecen fotografiadas en cocinas en la web. No es esto solo lo más grave. Al “aprender”, el algoritmo multiplicó el sesgo presente en el conjunto de datos en los que se basó inicialmente, amplificando –no simplemente replicando— la asociación sesgada. Este trabajo de la Universidad de Virginia es uno de varios estudios que recientemente muestran que los sistemas de inteligencia artificial pueden incorporar, e incluso multiplicar, sesgos si su diseño o los datos en los que se basan no se piensan y corrigen cuidadosamente.

El movimiento "Borra Facebook" suma miles de seguidores en otras redes sociales
Cuando se juntan los sesgos mentales con los algorítmicos EFE

El segundo factor según Bradshaw y Howard es la publicidad. El modelo de negocio de las plataformas se basa en la recopilación de datos de uso y su venta a las empresas que quieren comprender mejor cómo consumimos, al tiempo que ofrecen a estas empresas la capacidad de crear y enviar mensajes personalizados a esos mismos públicos. Es por esto que las cuentas de redes sociales son “gratuitas”. Digo “gratuitas” entre comillas porque pagamos en realidad de tres formas diferentes: con nuestros datos, con nuestra atención y con nuestro dinero (e.g. a los proveedores de servicios de comunicación móvil).

Este modelo contribuye a la difusión de noticias basura de dos maneras, según Bradshaw y Howard: Primero, a través de la incentivación de contenido viral, lo que ha dado lugar a los clickbaits (literalmente “clic-cebo”) o contenido diseñado para atraer la atención, a menudo estimulando la indignación, la curiosidad o ambos, para alentar a hacer clic en un enlace a una página web. Los aspectos económicos de clickbait ayudan a explicar por qué contenidos diseñados para provocar respuestas emocionales aumentan la probabilidad, la intensidad y la duración de la implicación de usuarios y usuarias con el contenido. Es decir, los clickbaits juegan con los prejuicios de las personas y su indignación.

Segundo, a través del empoderando de algunos agentes (como por ejemplo intereses extranjeros en la última campaña electoral en los Estados Unidos) que hacen de los y las votantes objetivos potenciales con poca transparencia y nula responsabilidad.

El tercer y último factor según Bradshaw y Howard es la exposición: este sistema nos ofrece una selección cada vez más sesgada y reducida de la realidad. Mientras que los algoritmos y los anuncios filtran información, los y las usuarias también seleccionan lo que quieren ver o descartar y ahí indicen los fenómenos cognitivos.

Diversos estudios demuestran que es más probable que compartamos con nuestras redes información con la que estamos de acuerdo, reforzando cada vez más la polarización de las creencias. As su vez, este filtrado influye en cómo los algoritmos funcionan. Como consecuencia de ello, no se nos expone a una selección representativa, equilibrada o precisa de la realidad.

VIDA EN EL PLANETA Podcast ¿Por qué tenemos huracanes cada vez más intensos?

Para quienes se lo pudieron perder en Radio Francia Internacional (RFI), entrevista con Miren Gutiérrez sobre la relación entre el cambio climático y los desastres relacionados con el clima.

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“Jueza”, por favor

¿Quién dijo que se trata de decir “problema”/”problemo”? Poner el asunto del femenino de los cargos profesionales en estos términos es reducir al ridículo un tema importante.

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Conforme los casos de corrupción se multiplican y ramifican, cada vez oigo más “la juez”, “la magistrado” y “la abogado” para referirse a mujeres profesionales que ocupan dichos cargos. Hago una búsqueda de “la juez” en Google y encuentro 785.000 resultados en noticias, además de centenares de titulares con esas palabras en El PaísABCTelecincoEl MundoRTVEEuropa Press20minutos,y decenas de medios regionales y locales.

Bilbao 5-3-2012.-El presidente del TSJPV- Juan Luis Ibarra- ha presid

Quizás parezca superficial fijarse en esas cosas cuando se está matando a mujeres por el hecho de serlo, pero es un asunto que tiene importancia. El lenguaje sexista es una manifestación de la discriminación, y la discriminación está en el trasfondo de la violencia contra las mujeres. Que se sepa de una vez: el masculino no es en castellano incluyente.

Esta es la introducción a un comentario que publico en Doce Miradas.

DESMITIFICANDO LOS “BIG DATA”: DIEZ COSAS QUE HAY QUE SABER*

  1. No todo son big data

La mayor parte de los/as profesionales que usan datos se basan en small data: datos que aparecen en un volumen y formato que los hacen utilizables y analizables. Los big data, en cambio, son tan enormes y complejos que no se pueden gestionar o analizar con métodos de procesamiento de datos tradicionales.  El análisis y procesamiento de los big data, sin embargo, puede producir small data. A la vez, los small datapueden hacerse más big cuando se funden, escalan e interrelacionan para crear bases de datos mayores.

  1. !Los big data son big!

Algunos definen los big data simplemente por su volumen: son tan grandes que solo se pueden extraer, gestionar, almacenar, analizar y visualizar usando infraestructuras y métodos especiales.  Vivimos en la era de los big data, que se miden, no en terabytes, sino en petabytes y exabytes (donde peta- denota un factor de 1015y exa- de 1018).

  1. Una definición de big data habla de…

una profusión de objetos digitales y contenido online generado por usuarios/as durante sus actividades digitales, interceptación masiva de interacciones y metadatos (es decir, los datos sobre los datos), así como producto de la dataficación de la actividad humana y no humana, que es tan grande, puede ser procesada con tal velocidad, es tan variada, tiene tanto potencial económico, y muestra tal nivel de exactitud y complejidad que puede ser considerada realmente grande, y por tanto solo puede ser analizada por nuevas infraestructuras y métodos.

  1. No existe el “dato crudo” u objetivo

Como ya dijo en 2013 Lisa Gitelman en su muy citado libro “Raw Data” Is an Oxymoron: afirmar que un dato está “crudo”, es decir, desprovisto de intención, parcialidad o prejuicios, es simplemente erróneo. Los datos no surgen de la nada. La recopilación de datos y metadatos es constante, subrepticia y abarcadora: cada clic  y cada “me gusta” son almacenados y analizados en alguna parte. Estos datos son de todo menos “crudos”; no debemos pensar en ellos como un recurso natural, sino como un recurso cultural que necesita ser generado, protegido e interpretado. Los datos son “cocinados” en los procesos de recolección y uso (procesos que, a la vez, son “cocinados”); y no todo puede ser, ni es, “reducido” a los datos o “dataficado”. Por tanto, los conjuntos de datos, por muy big que sean, pueden esconder errores, vacíos y arbitrariedades.

  1. Los datos no son el “nuevo petróleo”

Ya la comparación no es muy afortunada en los tiempos del cambio climático. Pero aunque el “valor” es una de las uves asociadas a los big data (junto con volumen, velocidad, variedad, veracidad y otras palabras que empiezan con uve), los datos no son valiosos en sí mismos; hay que transformarlos en utilizables, analizables y accionables para poder extraer valor de ellos. “Limpiar datos” desestructurados y desconectados (es decir, no comparables ni relacionables) es posiblemente la tarea más ardua y desagradecida en la gestión de datos. En resumidas cuentas: los datos son la base de la información, pero no son información.

  1. No se necesitan big data para hacer buenos análisis de datos

Ahora estudiosos y estudiosas, como Jennifer  Gabrys, Helen  Pritchard y Benjamin Barratt, hablan de datos “suficientemente buenos” (good enough data). Se refieren, por ejemplo, a datos generados por personas no expertas (crowdsourced data). Estos datos pueden ser la base de potentes proyectos como algunas de las aplicaciones de la plataforma Ushahidi que han servido para organizar ayuda humanitaria y asistir a víctimas en casos de conflicto armado y desastre. En estos casos, los datos proporcionados por la gente sobre una crisis se amasan, verifican y visualizan en mapas interactivos que están revolucionando la asistencia humanitaria.

  1. Todo el mundo miente…

Los big data pueden servir para hacer estudios enormemente iluminadores. Seth Stephens-Davidowitz acaba de publicar Everybody Lies. Este libro –subtitulado algo así como: “lo que internet puede decirnos acerca de quiénes somos realmente”— es una muestra de que cómo la gente miente en las encuestas y posturea en las redes sociales, mientras que se “desnuda” cuando hace búsquedas en internet. Basado en el análisis masivo de las búsquedas en Google, otras bases de datos y sitios web, Stephens-Davidowitz descubre que la gente es mucho más racista, machista e innoble de lo que piensa o admite. Y es que los chistes racistas aumentan alrededor del 30% en el Día de Martin Luther King en los Estados Unidos, y hacer promesas “es una señal segura de que alguien no hará algo”.

  1. Y no todo el mundo tiene acceso a los big data

¿Quiénes amasan big data? Sobre todo los gobiernos (desde datos macroeconómicos o demográficos hasta datos procedentes de la interceptación de comunicaciones y la vigilancia) y las grandes corporaciones. Las revelaciones de Snowden en 2013 mostraron, por ejemplo, que los servicios de inteligencia del gobierno estadounidense, con la colaboración empresas privadas y otros gobiernos, habían establecido una tupida capa de vigilancia e interceptación datos sobre las comunicaciones de millones de personas en todo el mundo. Cathy O’Neil, en su libro Weapons of Math Destruction, muestra cómo los programas basados en big data aumentan la eficiencia de “la publicidad predatoria” y socavan la democracia. Otros estudiosos, como Sandra Braman, Zeynep Tufekciy y Seeta Peña Gangadharan, hablan de cómo los gobiernos, con la connivencia de algunas empresas, hacer perfiles, discriminan a grupos vulnerables y potencian la vigilancia indiscriminada, omnipresente y preventiva.

Por otro lado, el movimiento open data hace campaña para que los datos públicos sean abiertos, accesibles y usables. Y muchos gobiernos, grandes y pequeños como por ejemplo Irekia, se han apuntado a  abrir los cofres de sus datos, y cada vez hay más presión para que este movimiento se extienda.

  1. Los datos, big o small, no son para todo el mundo

En un alarde de entusiasmo, Simon Rogers comparó en 2012 el análisis de datos con el punk: “cualquiera puede hacerlo”. Bueno…, pues no es así exactamente. No solamente los big data no están disponibles para cualquier punk, sino que, como Daniel Innerarity señala, las herramientas para convertirlos en analizables y útiles no están al alcance de cualquiera tampoco.

  1. Sin embargo, los datos tampoco son inaccesibles

Pero las barreras para acceder tanto a datos como a las herramientas para usarlos han ido cayendo en los últimos años. Forensic Architecture, con Amnistía Internacional, ha creado un modelo interactivo de la prisión más notoria de Siria utilizando los recuerdos de los sonidos de la cárcel narrados por supervivientes que habían sido retenidos en la oscuridad. El proyecto, llamado Saydnaya: Dentro de una prisión de tortura siria, tiene como objetivo mostrar las condiciones dentro de la prisión. Cuando los datos no están disponibles, hay organizaciones que los generan. WeRobotics pone en circulación “drones comunitarios” para captar datos sobre las condiciones de los glaciares en Nepal, por ejemplo, con el objeto de analizarlos y lanzar alarmas. InfoAmazonia, entre otras cosas, ha publicado un calendario que superpone el tiempo contado por los pueblos indígenas del Río Tiquié y el tiempo medido en el calendario gregoriano, en un diálogo que nunca tuvieron antes.

Más cerca, en nuestro entorno, estudiantes del Programa universitario de postgrado “Análisis, investigación y comunicación de datos” de la Universidad de Deusto publicaron este año un informe sobre basuras marinas a nivel estatal, en colaboración con la Asociación Ambiente Europeo, que tuvo repercusión en medios y generó un debate sobre los plásticos en el mar. La empresa Bunt Planet utiliza infraestructuras de datos para trazar redes eficientes e inteligentes. Y el centro de investigación DeustoTech aplica robótica y big data para diseñar la movilidad del futuro.

Cuesta adquirir las habilidades, pero programas como el nuestro están al alcance de quien quiere echarle ganas, tiene curiosidad y está abierto/a aprender.

Miren Gutiérrez

Directora del Programa universitario de postgrado “Análisis, investigación y comunicación de datos” de la Universidad de Deusto

 

*Este post es la versión completa de un artículo publicado en Noticias de Gipuzkoa.

OPINION: After Paris – “About money and determination”, a view from Mihir Bhatt, India

India emerged at the COP at Paris as a strong voice, demanding that rich countries show the way in cutting emissions and deliver more funds to poor countries, especially for adaptation purposes and “loss and damage” compensation. Narendra Modi, Prime Minister of this country of 1.2 billion people, the world’s third largest emitter of greenhouse gases, announced huge investments in solar energy, but at the same time reasoned that India’s growth should continue to be powered by coal and fossil fuels for many years. Three months after the deal was struck,Mihir Bhatt, CDKN´s country leader for India who leads All India Disaster Mitigation Institute (AIDMI), talks to CDKN’s Miren Gutierrez about the next steps that will be needed for implementing India´s commitment.

The Paris Agreement created an ambitious mandate for the global community. Does it change the national conversation in India about action on climate change? And on disaster risk management? If so, how?

The national conversation on sustainable development has evolved since the COP21 Paris Agreement. Shri Prakash Javdekar, Minister of Environment, Forest and Climate Change has said that he would ensure that the country’s Intended Nationally Determined Contribution (INDC) becomes not only a national commitment, but also a commitment by the people of India. In one indication of the government’s eagerness to move, Shri Nitin Gadkari, Minister for Surface Transport, has urged Indian businesses to move to adopt the stringent Euro 6automobile emission standards before the deadline in 2020[1]. Sunita Narain of the Centre for Science and Environment (CSE), in fact, moved the conversation, even before the Paris conference, from negotiation, theory, data and scientific proof to what individual citizens are already doing and can do to both adapt to and mitigate climate change. The book Rising to the Call: Good Practices for Climate Change Adaptation”, published by CSE, was distributed to over a hundred key individuals shaping implementation of INDCs in India by the All India Disaster Mitigation Institute (AIDMI) and met a warm welcome from Minister Javdekar.

Similarly, on the Disaster Risk Reduction front, the conversation has moved from disasters and climate risk separately to addressing disaster risk in an integrated fashion, which may incude climate related risks. This is a big shift in a short time. However, what is needed is far more action on the ground. For example, the National Disaster Management Authority (NDMA) needs to move boldly to take up climate change issues, such as mitigating the effects of heat waves, as part of its ongoing activities in India´s cities. Kamal Kishore, Member, NDMA, is striving towards this integration. The District Disaster Management Plans (DDMP) and the District Climate Change Plans (DCCP) across India must integrate with the District Development Plans. The Gorakhpur Environmental Action Group (GEAG) is trying this integration in Uttar Pradesh, and the Odisha State Disaster Management Authority (OSDMA), in Odisha. Both efforts are supported by the Climate and Development Knowledge Network (CDKN). In short, conversation and actions, both are focusing more on what can be done to integrate development with climate adaptation and mitigation measures, and how.

India submitted an ‘Intended Nationally Determined Contribution’ (INDC) – what will it take to get from ‘intended’ to ‘implemented’? What are the big opportunities and challenges?

It will take both determination and money to make the the INDC work on the ground. Road maps are being made by the government as well as by various civil society organisations at several levels. Key think tanks are busy working out ways to move ahead in implementing and verifying the implementation of India’s INDC. The government has set up the International Solar Alliance (ISA) to use more solar energy at home and abroad – India has contributed US$250 million as well as land and buildings for IAS, while the government of France has invested €300 million to lend to solar energy parks and related industries in India and in other developing countries. What is needed is a series of project development facilities (PDF) that pull together skills, vision, knowledge and initial finance to set the ball rolling.

I must also mention that Indians will approach the implementation of the INDC from many directions. There is the government’s “growth” approach, which dominates public expenditure. Civil society groups are also exploring the use of what is now called “bioeconomics” with focus on ecosystems. Meanwhile, leading economists are talking about the “Economy of Tomorrow”, with focus on much broader economics not driven by “growth” but shared prosperity for all including social and ecological gains. Artists are talking about “We in Climate Change” with focus on inclusion. Several concerned voices have been raised to put biodiversity, ecology, inclusion and jobs at the centre of INDC implementations. The way of Anubandh, or mutually beneficial, communities that reduce the distance between producer and consumer as a way of thinking more holistically about economic decisions is being promoted by women’s groups and Gandhian thinkers. There is definitely diversity and richness in the way India aspires to move ahead with the INDC.

India has committed to lower the emissions intensity of GDP[2] by 33% to 35% by 2030 below 2005 levels, to increase the share of non-fossil based power generation capacity to 40% of installed electric power capacity by 2030, and to create an additional carbon sink through additional forest and tree cover by 2030. India’s commitment has been rated by the Climate Action Tracker as ‘medium’, can more be done?

More can always be done! But first, all that can be done must be done. And that India is doing. Turning INDCs in to an operational plan is not easy for a country of India’s size and diversity.The Energy and Resources Institute (TERI) is holding a consultation and discussion on the Paris Agreement and India’s INDCs, called “Enhancing Preparedness for Implementation and Tracking of Mitigation Actions, Plans and Policies”, on March 14, 2016 in New Delhi to determine possible ways of implementation. The discussions leading up to the March 14 event are exciting. There are calls for the involvement of youth and groups are demanding that the 100 Smart Cities initiative be made INDC compliant. Large business houses are looking to support rural livelihood creation in India’s craft sector as a low carbon activity. International financial institutions are trying to find ways to “Make a Business Case for the INDC”. The list is growing each week. CDKN in India has drawn up an innovative plan to use lessons learned not as an output but as an input to education, business, and governance that leads to climate compatible development

If you check most INDCs from developing countries their emission reduction targets are subject to technology development, international climate finance and capacity building. What would happen if the means of implementation does not flow?

If the means of implementation do not flow from the international community, it will give a very negative signal to India and to most other developing countries. Trust built over years of negotiations will be corroded. Developed nations will show themselves in very poor light. The recent World Trade Organisation (WTO) decision on solar energy and technology transfer has not gone well with India or with many Asian and African developing countries[3]. Pressure must be built to make money and technology flow to where it matters the most, and that is to the developing countries.

India is determined to move ahead, so even if technology does not come to India’s businesses and households, the country will attempt to stand on its own feet. Should India need to invent its own green technology such as for “carbon fixing” or advanced solar energy, or super wind turbines India is capable of doing so on its own, as declared by Piyush Goyal, Minister of State with Independent Charge for Power, Coal, New and Renewable Energy, at the recent Raisina Dialogue[4]. As a participant at the recent “We in Climate Change” film festival organised by CDKN and tve South Asia in Delhi, Anshul Ojha warned that “peace, resilience and jobs will be undermined” in a world where INDCs are used, directly or indirectly, to perpetuate poverty and disparity across or within countries.

The Paris Agreement calls for limiting average global temperature rise well below 2C, as close to 1.5C as possible. India’s emissions are fast growing – how do you reconcile this need to cut greenhouse gas emissions, in the specific case of India?

India is committed to moving ahead with co-benefits: that is, to reduce emissions and poverty both with the same effort. More planning is needed in setting up co-benefits focus so that one benefit does not grow at the cost of another. Plans are being made by the government to generate jobs in forestry; new employment in solar and wind energy; more livelihoods in water harvesting and traditional irrigation; new skills in renewable energy and craft sector and so on. All these, and many more initiatives aim at both, lowering emissions and lowering poverty. Needless to say, far more work is needed to align ambition with results in India.

Have you any reflections on how the process India went through to come up with its INDC will affect what happens next?

The process was most consultative! The INDC formulation process was as inclusive, open and inviting as a government process can be. Prakash Javdekar took time to meet and listen to the potential of this process. The UN system, think tanks, European countries, federation of businesses, civil society, farmers, youth and women were consulted on the direction, pace and content of the INDC in India. This was in addition to the engagement of experts, such as Dr Dubash of Centre for Policy Research, Dr. Parikh who headed Low Carbon Economy Task Force of Government of India; and Pradipto Ghosh of The Energy and Resources Institutes (TERI). As a result, there is wider ownership of the INDC and consequently, its implementation will also be widely owned.

To build on this wide-spread involvement, it is necessary that citizens make their own plans to implement the INDC at the individual level. To me this is most important. Similarly, cities must make their own plans and industries must make their own plans to lower emissions and fix carbon. “Many efforts from many directions to achieve one result” is the only way to go for India according to Dileep Mavalankar, Director of Indian Institute of Public Health Gandhinagar.

The SDGs have many climate-related components, as well as a dedicated climate goal. What are some of the ways that the SDGs will influence the planning and practice of development in India in the coming years?

The convergence of Sustainable Development Goals (SDGs) and the INDC has yet to take place in any formal and operative manner in India. Both may agree and overlap in many aspects, but both may still have elements that go in two different directions. And this is natural for any entity which is growing in many directions simultaneously.

United Nations Children’s Fund (UNICEF) is leading meetings with the civil society to converge Sustainable Development Goals (SDGs), Sendai Framework for Disaster Risk Reduction (SFDRR), and COP21 Paris Agreement onto one platform for youth and children. The focus of these meetings is on the poor and vulnerable. Participants at a recent meeting in New Delhi hosted by UNICEF on Post-2015 Children in Changing Climate clearly indicated the need to converge and integrate various global frameworks such a SDGs, COP21 and SFDRR into a creative and concrete approach to human development.

Having said so, let us not forget that this is India, and we must remain prepared to have conflicting and contradicting elements coexist within each of these efforts. Far more efforts will be needed to harmonise these approaches than to standardise them. A focus on the basic human needs for water, food, shelter and connectivity is a good way forward for harmonising. Similarly, measures to enhance income and build assets of the poor are also vital steps in the direction towards the benefits of harmonising reaching the poor. We cannot leave out the importance of finance, access to finance, energy and markets either.

 

Are there any development initiatives in India that, for you, provide perfect examples of how the country can meet the high aspirations of the Paris Agreement and the SDGs?

There are several! Formal and informal, by the government and by civil society. Take the recent national planning meeting at the India Meteorological Department in Delhi, where a Heat Action Plan for 2016 was shaped by the government, with at least three state governments and officials of five cities. This upcoming summer should see over 10 million citizens of India get information and guidance on how to better protect themselves from the negative impacts of a heat wave. Furthermore, they will take part in efforts to reduce the possibility of heat waves in cities. First time in India, maybe in Asia, such a large number of citizens and cities are simultaneously addressing an adaptation and mitigation challenge as an urban development opportunity.

Measures such as boosting green plantation, water harvesting, constructing green buildings, covering roads, as well as measures to lower emissions, adapt to heat and protect the livelihoods and income of the poor citizens will be unrolled. Beginning with Ahmedabad in Gujarat, the heat action plan will move to Bhubaneswar in Odisha and Nagpur in Maharashtra. There is a great hunger to act, to do something, at the subnational level in India. To address this need, a strong effort is lead by Indian cities in collaboration with the Natural Resources Defense Council (NRDC) of USA, who is offering technical know how, and the Climate and Development Knowledge Network (CDKN) UK, who is offering support.

There are many more examples of efforts by poor women to produce salt with solar pumps, and cooperative banks loans to enhance renewable energy and more. The reality of a vast and diverse nation like India is that we have such human resource, and great local innovation, that the country can tap to create its climate-resilient and low carbon future.

[1] This was at the recent Global Partnership Summit: Smart Cities: Smart India, organised by the Associated Chambers of Commerce and Industry of India (ASSOCHAM) on February 10, 2016 in Delhi. “Most car manufacturers in India are making Euro 6 compliant engines in India and exporting them. They have the technology available and time till 2020,” said transport minister Nitin Gadkari. Bharat Stage-VI is equivalent to Euro 6 emission norms.

[2] Units of energy per unit of GDP. It is an expression of the energy intensity –which a measure of the energy efficiency of a nation´s economy.

[3] In February, the World Trade Organisation (WTO) found India´s solar initiative broke trade rules because it gives domestic manufacturers a 10% quota for the supply of panels. The government-funded programme includes a domestic content clause, which would require part of the solar cells to be produced nationally..

[4] Organised by the Ministry of External Affairs and the Observer Research Foundation in Delhi

 

 

Image: courtesy DFID

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FEATURE: Going smart in Nepalese farming

Generating knowledge that can be integrated in ‘climate-smart’ policy and practice could be one of the keys to Nepal’s future development. Miren Gutierrez of CDKN reports. 

Small, extremely diverse and landlocked, Nepal confronts special development challenges in the face of climate change. Its orography determines that only less than 20% of its land is cultivable, yet about 39% of its GDP and 75% of its exports depend on agriculture, which is also the main source of food, income and employment for the great majority according to a reports published by Cornell and USAid.

“Nepal’s geography is incredibly diverse and complex. Within a short distance, you can see a lot of variety… Climatic conditions range from sub-tropical to Arctic,” says Ram Chandra Khanal, CDKN’s country leader, in a telephone interview. The Climate and Development Knowledge Network supports decision-makers in designing and delivering climate compatible development.

nepal farmer aubergines ccafs

Recently, there has been new evidence of increasing impacts of climate change in the agriculture sector, which, by contagion, can affect the livelihoods of millions. On the other hand, Nepalese farmers have limited access to new technologies and market opportunities.

Climate shocks can derail economic projections easily.  For example, in 2009 growth was, at 4.7%, ‘a bit slower than in the previous year as a result of prolonged winter droughts and delayed monsoons’, says a report published by USAid.  The same report notes that Nepal’s economic performance is ‘heavily dependent on subsistence rain-fed agriculture’, so output is ‘perennially susceptible to exogenous climate shocks —drought, floods, and irregular rainfall.’ USAid ends up saying that this dependence makes growth performance ‘highly erratic’.

Last month, the Asian Development Bank (ADB) projected Nepal’s economy to grow between 4-5% this fiscal year, a lower than first expected and last year, based on the assumptions of two scenarios of agricultural, industrial and service sector growth. According to the ADB ’s Macro-Economic Update on Nepal the country’s economy will grow by 4% if farm production diminishes abruptly and 5% under another scenario where agricultural output deteriorates marginally. (The scenarios take into account different performances in the industrial and service sectors too).

“Delayed and abnormal monsoon rains affected last crops like paddy (semiaquatic rice) and maize leading their output to decline by 5.1% and 6% respectively. The government has projected that winter crops like wheat will be good, but due to a decline in the summer output which contributes heavily to the total agricultural output, the farm sector is expected to rise by just 1.8%,” says a report published by ekantipur.com.

Rice is not only a staple food here, it is also Nepal’s main crop, and both the economy and the food security depend on rice production, according to another report issued by Hydro Nepal.

“The recent Economic Impact Assessment of climate change study carried out with the support from CDKN also showed that the direct losses of climate change on agriculture are equivalent to around 0.8%/year of current GDP,” reveals Mr Khanal.

That is why climate-smart agriculture is at the centre of Nepal’s strategy to develop.

Climate-smart agriculture is defined as agriculture that integrates the three dimension of sustainable development (economic, social and environmental) by incorporating adaptation and mitigation elements and addressing food security and climate issues at the same time. It promotes production systems that sustainably increase productivity and resilience (adaptation), while reducing Green House Gas emissions (mitigation), and enhancing food security and development.

Climate-smart agriculture is so fashionable nowadays that the U.N. Food and Agriculture Organisation has set up a dedicated web site, not surprisingly called ‘Climate-smart agriculture’. According to FAO, global food production will have to increase by at least 70% to satisfy the demand of a growing population by 2050. But climate change will to reduce food productivity, or worsen its stability in some areas that already have high levels of food insecurity.

Although there is consensus on the need for climate-smart strategies, “there are still knowledge and gaps at the methodological, policy and financial levels”, says FAO. “These gaps hinder the ability of actors of development (farm smallholders, policy makers and development agencies) to successfully implement climate smart actions.”

That is where projects like CDKN’s come into play.

Explore CDKN’s Nepal country programme on http://www.cdkn.org/regions/nepal

Watch this space for the second part of this two-part series on climate-smart agriculture in Nepal by Miren Gutierrez.

Image: Nepali farmer, courtesy CCAFS.

 

FEATURE: Adapting to flood and fire in Quito, Ecuador

Quito faces great challenges in adapting to climate change. How is the highest capital city in the world faring? After about five years of implementation, the Quito Strategy for Climate Change is starting to pay some dividends, reports Miren Gutierrez of CDKN.

Cities everywhere are facing new weather patterns, making adaptation strategies at city-level ever more important. Adaption challenges in Quito are demanding: With a population of 2.24 million (expected to double by 2025) and located at 2,800 meters above sea-level, Quito’s streets are steep and disrupted by ravines. Regular floods, earthquakes and landslides produce widespread damage, mainly in informal settlements on hillsides.

Quito’s adaptive challenges include the integration of standardised criteria in development planning as well, says Nixon Narvaez, from the Secretariat of Environment. For example, Quito needs to implement consistent adaptation measures in potato farming, he adds in an email interview. Potato is a staple food in Ecuador, and ranks the first among tubers in people’s preferences in Quito, according to a report published by INIAP-CIP.

At a different level, “a bigger challenge is to share agendas with different actors: local governments, communities, city bureaux (such as CONQUITO –in charge of local development— or Quitoturismo), companies providing services (water, public works, mobility, transport), trade unions, and civil society, including activists, NGOs and academia, to generate more openness in the implementation of adaptation and mitigation measures, and to reinforce governance.

Experts agree that commitment to these strategies at all levels, from local to national and international, is key.

“When climate adaptation is advanced with a focus on learning, awareness, and capacity building, the process will likely lead to more sustained, legitimate, and comprehensive adaptation plans and policies that enhance the resilience of the most affected urban areas and residents,” says a paper about the variation in adaptation approaches in Quito and two other cities in India and South Africa, issued by the academic publishing house Elsevier.

The paper notes that “no national laws or policies, international frameworks, or national funding schemes initially existed to guide and support Quito’s efforts to prepare for the impacts of climate change”, until pressing concerns in the mid-1990s moved the City Council and the Metropolitan Sewage and Drinking Water Authority “to start making provisions to secure the city’s water supply”.

Its authors also say that an inter-institutional process to come up with a Quito Climate Strategy in 2007 revealed that it ‘would not be a straightforward task,’ that current climate adaptation measures were considered to be ‘patching’ specific problems, and that a long term vision was lacking.

Then the idea of ‘risk’ was incorporated in the process. And the Quito Strategy for Climate Change (EQCC) was approved in October 2009. It has since become an official environmental policy. By mid-2010, discussions about CDKN support were well underway. Following a joint analysis, CDKN and the Secretariat of Environment agreed on three areas for initial collaboration: an Action Plan, a vulnerability study and implementing the Action Plan.

CDKN provided technical assistance on methodology and workshops to prepare a five-year Action Plan, which contained a portfolio of about 50 projects, of which 21 ideas were granted priority. This required a vulnerability study to consolidate information that was scattered. A ‘Climate and Vulnerability’ workshop held in May 2011 provided a basis for discussions among academic, scientific, technical and political sectors to define guidelines to guide the work of an interdisciplinary team for a 9-month vulnerability study. The International Centre for Research on the El Niño Phenomenon (CIIFEN) prepared the terms in July 2011.

CDKN Alliance partners Fundación Futuro Latinoamericano began this work in June 2011. Recently, Quito hosted the National Summit of Local Authorities at which 80 other participating cities signed the Quito Climate Pact, a commitment to reduce greenhouse gas (GHG) emissions at the local level.

CDKN is currently helping Quito with the calculation of its water and carbon footprint, the vulnerability of the municipality’s (DMQ’s)  health sector: vector borne diseases, and a pilot adaptation measure. Other organisations that support the implementation of adaptation measures in Quito include the Inter-American Development Bank (AIDB), the Development Bank of Latin America (CAF), and the Global Environment Facility (GEF).

There is room for improvement, though. “In spite of the big efforts to development integration mechanisms around adaptation, we haven’t been able to achieve optimum coordination at local or municipal level, because of the scale, scope, and environmental, economic, social, cultural and institutional diversity involved,” says Narvaez. He points out that some mitigation initiatives were easier to implement, including, for example, the “strengthening of public transport or the increase of energy efficiency with LED street lights.”

But some of these efforts are already paying dividends. According to Narvaez, the Secretariat, the City Council and the public companies providing municipal services have started forming a common agenda. “The Secretariat of Environment has generated a set of sustainability indicators that allowed us to evaluate sectors such as waste management, water provision, mobility, sanitation, energy, and air quality and pollution. EQCC’s performance has been assessed as ‘medium’ with a potential to improve in rural areas and to stabilise in urban areas.”

“Among the steps toward progress we include improvements in the management of wild fires (another important hazard) and floods, in which more than 20 institutions participate,” adds Narvaez. “The Secretariat of Environment has generated information and knowledge for decisions related to both prevention and response too, resulting in more efficiency in reducing vulnerability.”
Image: Quito panorama, courtesty Quito tourism office (flickr.com)

Ganadores y perdedores de los fondos para el clima

Ganadores y perdedores de los fondos para el clima

Por Miren Gutiérrez / Lima (Perú).-  México y Marruecos son los grandes ganadores de los fondos para el clima. Sin embargo, muchos países en desarrollo quedan atrás en la financiación internacional de los nueve fondos climáticos destinados a apoyar proyectos para ayudarles a adaptarse al cambio climático y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

En la foto Miren Gutiérrez, Directora de Comunicación del Programa para el Clima y el Medioambiente de ODI.; Smita Nakhooda, autora principal del informe y experta en fondos para el clima de ODI, y Tom Mitchell, director del Programa para el Clima y el Medioambiente de ODI.
Crédito: Alfonso Daniels

Un nuevo índice mundial publicado por el Overseas Development Institute (ODI) –el mayor think tank en temas de desarrollo del Reino Unido — revela también que la mitad de los $ 7.340 millones aprobados hasta la fecha se concentra en sólo diez países.

A pesar de ello, estos nueve fondos multilaterales –creados a través del mecanismo de Naciones Unidas para canalizar recursos hacia los países en desarrollo— son considerados por ODI ‘fundamentales’ en la lucha contra el cambio climático.

El informe –que revisa diez años de historia de los fondos— revela que Reino Unido y Estados Unidos son los mayores donantes, mientras que los principales receptores son Marruecos, México y Brasil, países donde las emisiones están creciendo rápidamente. Según el informe, los Fondos para el Clima están ayudando a desarrollar el sector de la energía solar en Marruecos, a ampliar la escala de la utilización de la energía eólica en México, y a reducir la deforestación en Brasil.

‘La cuestión es si estamos optimizando el poco dinero disponible. Nuestro informe dice que hay muchos ejemplos de buenas prácticas, pero los fondos tienen que ser mas innovativos, deben tener formas más estandarizadas para medir sus impactos y deben incorporar también las dinámicas de la política local’, dijo Smita Nakhooda, autora principal del informe, en un encuentro con periodistas durante la Cumbre del Clima en Lima, Perú.

Entre las recomendaciones, Nakhooda mencionó que hace falta, entre otras cosas:

  1. Más valentía para financiar proyectos por los que no apuesta el sector privado debido a que se perciben como arriesgados. Esto implicaría, por ejemplo, entrar en países con un riesgo soberano alto u otorgar créditos en monedas locales, con más riesgo asociado.
  2. Un enfoque más innovador, más apoyo a la investigación y a la innovación tecnológica, y más capital semilla a las ‘buenas ideas’.
  3. Usar el tipo adecuado de financiación en cada caso a fin de incentivar la inversión al costo más bajo. Se necesita más financiación ‘inteligente’, que maximice los impactos.
  4. Más apoyo a las entidades locales y naciones, a la regulación adecuada y la capacidad institucional. Y generar incentivos adecuados en economías emergentes.

‘Una de las lecciones que hemos aprendido de países como México,  Marruecos o Brasil –dijo Nakhooda—es que el liderazgo adecuado y el hacer de la respuesta al cambio climático una prioridad nacional son factores esenciales en el acceso a estos fondos. Si hay un compromiso nacional, el dinero llega’.

Continúa…